miércoles, 24 de octubre de 2007
Educaditos
LA CONJURA DE LOS NECIOS (de John Kennedy Toole)
y
FLORES ROBADAS EN LOS JARDINES DE QUILMES (de Jorge Asís)
Las dos obras completas pueden ser descargadas haciendo click en los títulos. Sin más.
Muy atte.
jueves, 18 de octubre de 2007
parque cívico
Uno de los más grandes golpes que me di de niño fue en el múltiple de los juegos ubicados al lado del Parque Cívico de Berisso; parecido a una plaza, en realidad es un sector del Parque donde se ubican las hamacas, la calesita, los sube y baja, los aros, la pequeña calesita para cuatro y el mencionado múltiple.
Ese golpe que me di pudo haber determinado que yo quedará así de bobo o así de brillante, todavía no terminó de saber si es que me acomodó un par de ideas, o si directamente las desafectó por completo. Si quieren les comento como fue, sí? Bueno, resulta que estaba yo en lo alto del múltiple, el que no sabe lo que es, que lo imagine porque no pienso explicarlo ahora (dudas => salgan a la calle viejo). Estaba yo en lo alto, y no iba a bajar por el tobogán porque mi hermano mayor había bajado por lo que en su momento fue una trampa de redes de cadena, ahora no sé en que estado estará, pero no me dispersen, lo único que recuerdo es que en ese momento no había nada, un par caños, con ganchos, cero cadenas, vacío y tres metros de altura apróximadamente.
Mi mente es extraña, dicen que los recuerdos son construcciones, los míos se construyen a partir de instantáneas, recuerdos viejos y nuevos, imágenes que creo recordar, reales o soñadas, se me presentan como fotografías que yo tengo que unir con nexos causales aunque muchas veces no recuerde cómo ni por qué. Los recuerdos que tengo de esa tarde son: Una imagen de mi humanidad arriba del múltiple, otra en el suelo con la pera rota, otra en un negocio que en su momento creo que era una heladería, con una servilleta de papel, la pera rota y un vaso de agua. Y me acuerdo de mi abuela, en su mundo, no sabía cómo hacer para explicarle a mi madre que otra vez su nieto bobo se le había lesionado. Eso lo entendí más tarde, en ese momento estaba pensando en helados creo, o tal vez en las circunstancias de esa heladería, en mi precariedad, en lo precario del mundo exterior.
Nunca supe manejarme con lo que sucedía fuera de mi casa, nunca entendí a mis compañeros de grado y por eso nunca más volví a verlos después de terminar la primaria, salvo a uno, por un año. Nunca entendí a Berisso y creo que tampoco nunca entendí a la Argentina, luego me di cuenta que en realidad no entendía al hombre. En mi burbuja, mientras tanto, creía que mi casa era el mundo y que en realidad mi vida y mi visión de las cosas, era casi igual a la de todos.
A mis compañeros cuando venían a mi casa y me decían de jugar a algo o ir a la calle, les decía “podemos escribir cartas, armar rompecabezas”, tenía doce años, un enfermito, a los once lo hice anotarse conmigo a un compañero en un taller de literatura, ay! Me dan ganas de compartir con vosotros uno de mis primeros escritos!!! Pero no.
En esa misma plaza mi abuela perdió en otra oportunidad su billetera, junto a la muchacha que vendía garrapiñadas, su hermano años más tarde cursaría conmigo sexto o séptimo grado, Daniel se llamaba, me decía ET porque yo solía desarticularme los huesos de la mano, Daniel, sí, también me decía marciano, él y su familia tenían el monopolio de la garrapiñada en el Parque. Una vez me cambió un sellito verde de garfield que seguramente no era suyo por una tarea y una lapicera mía. Imaginé que era un buen negocio y accedí a realizar la operación. Su hermanito menor, nunca me cayó bien, era salvaje y federal, me daba miedo, siempre fui un maricón, ah sí sí, en ese entonces éste bárbaro (hoy sería una dulzura) fajaba a un amiguito mío. Era rara esa época, uno nunca sabía por qué pero había días en que te surtían y sin necesidad de causa. Aunque causas siempre hubo.
En cuanto a la calesita, la verdad es que todos los recuerdos que tengo de ella son extraordinarios, sí sí, era una gran calesita, un gran calesitero, abuelo de un amigo de mi hermano, una de las pocas personas de Berisso que recuerdo con una mezcla de alegría y nostalgia, cómo me hizo creer ese buen hombre que yo realmente era capaz de obtener la sortija por mis propios medios, es sencillamente sublime. Yo me creía un verdadero dios de la calesita, un pelotudo, niño, feliz en el mundo abstracto.
martes, 16 de octubre de 2007
Personajes
-Pasa que somos tan reales que la gente nos ve como personajes, por eso nunca seremos tomados en serio - dijo ella.
-Es verdad, nunca lo seremos, pero no estoy tan descontento con eso - dijo él.
-Y bueno, seguiremos siendo putitas.
-Seguiremos.
-Te mando un beso.
-Te quiero mucho.
En la heladera de ella está el champagne. Un regalo que iba a ser compartido. Pero antes estuvo el vino, la cerveza, el cigarrillo de marihuana y el amor que se amoldaba con la música y se burlaba de la televisión. Esto es un buen momento, pensó ella. Tampoco necesitaba decirlo, estaba a la vista. La misma sed lo demostraba. La sed de los que no tienen miedo a morir, sino la de los que tienen miedo de no poder vivir ni un poco. La sed era grande, pero también lo fue la abundancia. Fue grande por lo sorpresiva. La abundancia siempre la sorprende: no la conoce, no la vive, pero a veces la experimenta. Es por eso que se mostró agradecida. Lo decía su cuerpo, su boca, su armada y también su redención. Los ojos de ese que había traído el champagne también se mostraron agradecidos, tal vez porque sabía lo que era la abundancia, pero no había conocido a nadie que la disfrutara tanto. Entonces el champagne quedó para otro momento, la sed ya había sido satisfecha, pero también la botella en la heladera oficiaba de símbolo para un nuevo encuentro en el que sí compartirían el regalo.
El se topó con Verónica, o tal vez con Veronika, suena más extranjero, más glamoroso, más exótico. En realidad Verónica o Veronika es un nombre lleno de libertad para mutar por el simple motivo de que es falso. Verónica o Veronika responde a un nombre masculino, según lo dice el Documento Nacional de Identidad. Pero ni su voz o mucho menos sus caderas se identificaban con ese nombre elegido por sus padres y escrito por un empleado público de vientre abultado. La sed de Verónica (o sus variaciones que no volveré a mencionar) lo llevó a él a encontrarse con su propia sed: la de ser otra persona. Verónica pedía a gritos esa semilla de maldad para enfrentarse con un mundo un tanto más grande que el de su propia casa. Parecía ofrecer su espalda para el duro látigo de la palabra y así convertirse en esa mujer que tiene las riendas, pero no las muestra. Para cada insulto de él y también para cada elogio, la respuesta de Verónica se mantenía uniforme: cómo me calentás.
Cuando ella se encontró con él, se creía salvada. No podrían estar juntos porque ambos habían elegido el mismo camino. Pero al menos él daba hasta lo que no tenía y ella también. El vivía de forma intensa, y en eso también coincidían Pero por sobre todas las cosas él podía verla tal cual era. Siempre le parecieron antipáticos los que vieron sólo los defectos o sólo las virtudes. Incluso en muchas ocasiones esas dos clases de personas se alojaban en un mismo hombre, sólo que en etapas distintas. Virtudes en la idealización. Defectos cuando la mujer se hacía carne. Pero con él no pasaba eso. De una manera insual se sintió amada. La carencia no volvería a entrometerse en el banal camino de la vida. Lo importante ya estaba de su lado. Por eso, con la ayuda de él y con el pensamiento en blanco, le dió la bienvenida a ese otro que le trajo el champagne.
Alemán, 30 años: un CK One versión limitada, cítrica, para el verano. Alemán, 40 años: una caja de bombones en forma de corazón y la obra de Göethe en su idioma original. Inglés, 33 años: una lapicera Mont Blanc. Argentino, 25 años: un cristal de murano. Estadounidense, 42 años: un compact grabado y una carta con una excusa estúpida. Este es mi rincón de los recuerdos, como verás, soy una putita, dijo él. Creo que voy siguiendo tus pasos, dijo ella al recordar el champagne. Una botella llena que esperaba la sed de un llamado, un elemento para construir el propio altar. Pensó que un regalo es la mejor manera de dejar la última huella cuando no se vuelve y recordó a ese que lo había traído, para el cual el momento también había sido bueno. Parece que te los cogés muy bien, dijo ella al reír, cuando en realidad pensaba: también reconocen la sed en vos.
A veces pienso que los hombres que tuve no salieron conmigo porque le gustaban mis tetas, salieron conmigo porque más bien me las envidiaban, dijo ella. El comenzó a reír. Hablo en serio, las tetas son una gran metáfora, pero bueno, siento que codiciaban ese rasgo mío que también veo en vos. ¿Qué rasgo? La intensidad con la que vivo las cosas. Bueno, la gente está muy aburrida, dijo él. ¿No te parece que nada es real en estos tiempos? ¿Por qué lo decís? Porque las cosas se sufren hasta ahí y se disfrutan hasta ahí, pelear no significa nada, crecer no significa nada, luchar no significa nada, coger no significa nada, amar no significa nada. Es verdad, la belleza y el amor están muy devaluados y la inspiración de muchos se transforma en la vergüenza de nuestros tiempos. Tal cual, y lo peor de todo es que por ser una persona real te tildan de personaje. Tal vez denominan personaje a todo lo que no es usual. Ambos se quedaron en silencio por unos segundos ¿Sabés que pienso?, dijo ella ¿Qué? Que el amor de los hombres a veces tiene demasiadas cosas en común con los celos de las mujeres. No pienses así, pero contame de tu vida ¿tomaste el champagne? No, no entiendo por qué no llama, él no tiene nada que envidiarme.
Tengo miedo de que Verónica me deje, dijo él. No te va a dejar. Es que no puedo sostener siempre una impostada maldad, el otro día me puse a llorar después de que me regaló una camisa, me sentí mal y é dijo que no tenía sentido, que quiso hacerme ese regalo. Claro que quiso. Pero yo le dije que el regalo de él, como todos los demás, eran inducidos. ¿Y qué te dijo? Nada, se puso a llorar también, es que cuando lo conocí quise saber que era estar del otro lado, del lado alemán, estadounidense, inglés; muchas veces estuve en su situación y ví en su cara inexperta la oportunidad de redimirme. Pero ahora te estás dando cuenta que siempre quisiste un par, que no querés que te basureen, pero tampoco querés basurear. Tal cual, y si quiebro, tengo miedo de que me deje, él dice que no, pero yo sé que sí; la verdad a veces es difícil de asimilar, pero me cuesta sostener este personaje todos los días.
Antes del fin de la conversación telefónica:
-Che, te dejo porque Verónica está mirando el piso con cara de tristeza.
-No te dejes engañar, te mira el bulto.
-No te creas, tenés que mirarle la cara de chica enamorada entristecida porque no la miro durante la caminata.
-Te estás convirtiendo en un pollerudo.
-Puede que sea real, pero mejor te lo reconozco cuando nos veamos.
jueves, 11 de octubre de 2007
Buenos Aires
“Solos en pleno ascenso hacia la colina en la que estaba su casa Anselmo jamás iba a pensar que a mitad de camino su esposa moriría de un paro cardíaco así sin más de improviso y tampoco Anselmo imaginaría que en el momento en que le dejara de latir el corazón su mujer caería hacia atrás quizá llevada por el peso de las bolsas de patatas que cargaba en su espalda y comenzaría a descender en un sin fin de vueltas hasta que un camión que venía en ascenso le pasaría por encima como si no hubiese atravesado más que un simple desperfecto del asfalto para luego esparcir partes de su cuerpo y de su sangre por todo el cemento. Anselmo jamás imaginaría ser testigo privilegiado de todo eso así como su esposa Felisa nunca pensaría que esa misma mañana cuando se preparaba para bajar al pueblo a realizar las compras de la semana junto a Anselmo iría al establo y se encontraría con su hijo Francisco dormido desnudo y abrazado junto a su tío el hermano de Anselmo Rodrigo que estaba en las mismas circunstancias que Francisco su sobrino el hijo de su hermano. Mucho menos iba a pensar que en ese preciso instante en que ella entraba al establo Francisco abriría de a poco sus ojos marrones claros y la vería a ella de pie en un silencio inmóvil y abrupto y notaría cómo de los ojos de su madre descenderían dos lágrimas indiscretas tan abruptas y tan inmóviles como el silencio. Tampoco debería haberse imaginado que así como se despertaba su hijo también lo haría su cuñado sólo que Rodrigo a diferencia de Francisco no permanecería sobre los fardos sino que haría la manta a un lado se levantaría con suma rapidez revelaría la desnudez de su cuerpo a su cuñada y como un loco iría en busca de su ropa se vestiría y huiría de allí sin mirar ni decir nada a nadie. Francisco por su parte no imaginaría que la madre luego de haber visto esa situación le diría que lo esperaba el desayuno y también su padre que le daría algunas tareas para realizar en el campo mientras ellos descendían al pueblo a comprar lo necesario para la semana y luego de todo eso Felisa daría media vuelta y regresaría a la casa como si no hubiera sucedido nada. Pero lo que nunca nadie jamás imaginaría era que Rodrigo sumamente angustiado por la posible y más que segura reacción de su hermano luego de llegar a su casa y meditar por largo tiempo sobre qué hacer huir o enfrentarlo y decirle que después de todo ambos estaban enamorados abjuraría de ambas posibilidades tomaría su escopeta se subiría a su camión para ir en busca de su hermano con la firme decisión de matarlo y luego hacer lo propio con Felisa. Finalmente Rodrigo jamás iba a imaginar que en el ascenso a la casa de su hermano le pasaría por encima al cadáver de Felisa pero sin darse cuenta y que recién se detendría al ver a su hermano que lo miraría con el mismo silencio tan inmóvil y abrupto con el que a la mañana los habría de sorprender Felisa. Rodrigo no soportaría que Anselmo ignorante de todo lo que habría ocurrido con su hijo lo mirase de ese modo y entonces tomaría el arma del camión y le dispararía dos veces al cuerpo de su hermano que caería sobre el asfalto pero a diferencia de Felisa sin rodar ni ser aplastado por nadie. Pero aún habría algo que escaparía a la imaginación de todos y es que en el momento en que Rodrigo dispararía sobre Anselmo Francisco se enroscaría una soga al cuello y la sujetaría al aljibe y se arrojaría por el agujero y moriría con dos lágrimas rojas que surcarían sus mejillas pero que nadie jamás vería ni Anselmo ni Felisa porque estarían muertos y tampoco Rodrigo que nunca lo encontraría y que nunca se le habría ocurrido mirar en el aljibe y que entonces se suicidaría con el mismo arma con que mataría a su hermano porque antes que el abandono preferiría soportar el peso fugaz y devastador del plomo. Todo esto recién lo descubriría o lo imaginaría un brasileño llamado Felipao que llegaría a la mañana siguiente y vería a los dos cuerpos en el asfalto luego subiría hacia el establo para al fin dar con los restos de los otros dos y entonces miraría en su mano las palabras que escribiría al escapar de la prisión y comprobaría con cierta sospecha que su destino una vez más luego del ascenso estaba cifrado.”
Veo que ha terminado de leer, bueno, ahora sabe por qué eso jamás debe leerlo nadie, eso no es más que una mera aproximación hacia mi propio abismo. Usted tal vez se pregunte por qué no lo he destruido, quizá no, digo, tal vez nunca se preguntó eso, pero sepa que yo sí lo he hecho, es más, todos los días lo hago, por más que lo lea muy cada tanto, cada vez que pienso en ese relato no hago más que preguntarme qué es lo que me lleva a preservarlo, pero luego viene un momento de calma y de esclarecimiento, y ahí es cuando me siento, sonrío y me pongo a recordar mis días en el encierro colombiano, y luego observo todo esto, estas paredes, estos muebles, estos libros hasta que al fin me acerco al balcón y observo el jardín botánico. Ahora bien, necesito, antes de que se vaya, que me cuente cómo es que me descubrió acá, en Buenos Aires.
Pensamiento único.
Las jirafas de a poco han entendido a los hombres y se han visto obligadas a etiquetar sus reflexiones, sus sensaciones. Como lo mío no es más que una visión distorsionada y autoritaria de las cosas y que lejos de ser original se limita a reiterar conceptos ya dichos por otros, hasta por las mentes más débiles del cosmos, las caratule como quise y pude.
Pero chicos, chicas, no, no se enojen conmigo, hago lo que puedo…
martes, 9 de octubre de 2007
cuatro ideas sin elaborar
Tragedia no es que a uno lo tiren del tren en movimiento para robarle un walkie talkie sin pilas ni antena. Tragedia es que a uno lo tiren del tren en movimiento para robarle un walkie talkie sin pilas ni antena en la estación Ezpeleta, esperar dos horas a un parámedico que no sabe que uno tiene alergia a la penicilina. Perder una pierna en el camino y la vida al llegar a un boulevard, a seis cuadras de un hospital sin camillas, insumos, ni médicos que sepan que es lo que la gente tiene últimamente que a pesar de sus esfuerzos y sus venerables diplomas se muere; médicos que ni siquiera saben que lo que pasó fue que uno simplemente tuvo un mal día.
Excentricidad.
Uno no termina de saber nunca si es excéntrico por haber nacido en Argentina o si eligió nacer en Argentina entre tantos países en el globo, de puro excéntrico.
Paz.
Muchas veces me preguntaron los jóvenes en la calle (por no decir nunca en mi puta vida), cómo hacen los monjes del tibet y otras regiones incomprensibles, para estar tan bien con la naturaleza, y la vida y etcéteras. Yo intenté explicárselos de la manera más adulta y sencilla “chicos, es que a los monjes del tibet la vida, el hombre, el hambre y los más altos conceptos, por no decir, la consagradísima concha de la lora, les chupa un huevo”.
Progreso.
En las grandes urbes, a diferencia de lo que sucede en las áreas de menor densidad poblacional, la gente es lisa y llanamente caca y de las más frescas. El interés individual prima por sobre el general y en pos de esa maravillosa premisa todos se sienten con permiso para realizar toda clase de latrocinio. El concepto de la moral y las buenas costumbres, es reemplazado por “me llego a dar cuenta que me cagaste de nuevo y voy a tu casa te mato al perro y te rompo las rodillas con una maza mientras duermes” (finalizando con un escupitajo al suelo firme y gesto de “soy el ratón alfa”).
Por eso es que nos va tan bien a todos, y cada vez mejor, como a los monjes del tibet.
sábado, 6 de octubre de 2007
El ascenso
jueves, 4 de octubre de 2007
Conferencia de Prensa del Deté de la Selección de Chaco
PERIODISTA A: Por qué se perdió Alfio?
ALFIO: Creo que no merecimos perder, ellos hicieron un planteo defensivo y nosotros no aprovechamos las oportunidades que tuvimos.
PERIODISTA B: Alfio, Cómo viste al equipo?
ALFIO: Lo vi bien, estos jugadores están para mucho
PERIODISTA C: Dónde falló el equipo Alfio?
ALFIO: Si ves el partido, tuvimos muchísimas más chances que ellos, pero no tuvimos claridad a la hora de definir. Defensivamente pagamos caros un par de errores.
PERIODISTA D: Qué te pareció Bondiola?
ALFIO: Me gustó, como el resto del equipo, creo que en líneas generales fuimos ampliamente superiores, pero un par de errores nos costaron el partido.
PERIODISTA E: Y Leonel, sintió la presión de la camiseta?
ALFIO: No creo, no. Creo que jugó muy bien, es chico, creo que lo que está haciendo en Europa demuestra de lo qué es capaz.
PERIODISTA F: En líneas generales por qué se perdió entonces?
(Si el lector es un poco sagaz, por no decir, tiene un coeficiente intelectual suficiente como para distinguir el fuego que quema del agua que moja, alcanzará a visualizar que estamos girando en círculos, pero esto es sólo el comienzo)
ALFIO: Creo que no supimos como meterla en las tres o cuatro jugadas claras que quedamos para definir, creo que se puede solucionar con los partidos.
PERIODISTA G: Crees que este equipo puede revertir las cosas?
ALFIO: Sí, claro, confío plenamente en los muchachos, sé que van a sacar las cosas adelante.
PERIODISTA H: Te quedas con un sabor amargo por la derrota ante Tonga?
ALFIO: La verdad que sí, sabemos que son partidos preparatorios para la Super Mega Maxi Copa, pero ganar es siempre estimulante.
PERIODISTA I: Dónde crees que estuvieron los errores Alfio?
ALFIO: Y, a la hora de definir, tuvimos cuatro o cinco situaciones claras de gol, pero no tuvimos suerte.
PERIODISTA J: Cómo lo viste a Leonel?
ALFIO: Lo vi bien, es un fenómeno, pero es chico todavía, hay que darle tiempo.
PERIODISTA K: Alfio?
ALFIO: Qué?
PERIODISTA K: Por qué se perdió?...
La Conferencia de Prensa se prolongó otros quince minutos más y finalmente cerró con un:
ALFIO: Bye.
martes, 2 de octubre de 2007
El capitalismo anticapitalista
Nota editorial: Las jirafas no se hacen responsables por el contenido de la presente nota, la cual corresponde a la Comisión Investigadora en su misión por decodificar los Cuadernos Gran Jefe.
Fe de erratas: La presente nota es solo un fragmento de algo que creemos hubiese sido revelador para un análisis más acabado de los cuadernos Gran Jefe. Lamentablemente el primer párrafo es imposible de reproducir por las inclemencias de los años, y, muchas manchas de café han interrumpido la aplastante prosa de cuadernos Gran Jefe. Sin embargo, el rescate de este documento ha sido uno de los más difíciles trabajos afrontados por esta CI, haciendo merecedor la publicación del contenido recuperado.
El capitalismo anticapitalista.
...“……mientras que Spinetta es un artista plástico devenido en músico. Representa de esta forma, toda la sbornia planetaria.
….Es el icono consumista de porquerías que habla con los ojos absortos en un horizonte místico mientras intenta explicar un cuadro todo blanco con una voz aflautada y unos pelitos de madonna de recoleta…..
….que solo puede ser consumido por los nuevos estetas posmodernos, es decir, gente que cree que no cree en la superficialidad de la belleza cuando sus parámetros estilísticos dirigen su vida. Spinetta es la encanizacion profana de la hipocresía nacional que mira desde un par de anteojos un mundo que cree inferior para la magnificencia de su ser que lamentablemente tiene que transitar entre subnormales que no terminan de comprender la profundidad de su espiritual mensaje adornado de acordes….
….la suficiencia de la mirada que rodea a este escultor de la imagen, donde lo desaliñado se calcula con escuadra para provecho de sus ventas, se basa en fanáticos que procrean el culto al prócer, haciendo de cada gesto suyo una entrega en fascículos de su supuesta genialidad….
….. que me repugne mas que el negocio del antinegocio, del antisistemico funcional, en fin, del capitalista que pide los billetes para quemarlos y luego olvida los fósforos…. “
Nota: La Comisión Investigadora reproduce textualmente lo que encuentra en los palimpsestos de los Cuadernos Gran Jefe, por lo tanto no se hace responsable del contenido de la presente.
PD: La Comisión Investigadora cree haber encontrado en uno de los márgenes superiores de un Cuaderno Gran Jefe una inscripción que reza; “seguro que te gusta el coliflor”, sin embargo ha decidido no incluirlo en el texto que antecede por considerarlo de dudosa autoría.
domingo, 30 de septiembre de 2007
rubik
Hay gente que puede estar horas concluyendo que la gente se equivoca con ellos, que ellos no son lo que los demás creen y que ellos no son culpables de haber generado “tantas expectativas” en el resto. Suelen tener reflexiones conmovedoras como las siguientes:
DIÁLOGO 1.
A: “pero pensé que querías ir al cine…”
B: “no, no entendés que no me conociste nunca.”
Esa conversación pudo haber sido tranquilamente la trágica consecuencia de un café en exceso azucarado, o todo lo contrario. El asunto es que para ellos es importante destacar con vehemencia lo incomprendidos que son, lo difícil que es para ellos no ser merecidos ni reconocidos. En esencia son una patada a las pelotas de lleno y con furia, entrañables a veces, pero insufribles como gatitos y gatitas en celo.
DIÁLOGO 2.
A: “te gusta el chocolate negro o el blanco?”
B: “ESTOY HARTO/A DE QUE ME PONGAS A PRUEBA!!!”
MONÓLOGO. (repetir x3600 diarias)
a: ”No me hagas caso, es que soy taaaaaaaaaan (con énfasis y un suspiro) complicada/o. Ni yo me entiendo a veces (los párpados ensayan un gesto melancólico, el acto de víctima posmoderna es nuevamente brillante, se cierra el telón y un par de par de manos que nunca sintieron ni de cerca una pala aplauden la escena hasta la pérdida del conocimiento).”
No, no! Amiguita, amiguito, no se confunda, usted no es complejo, es de hecho más fácil que conseguir puntero de paco en buenos aires; usted es, y lo remarco, una persona que disfruta de escucharse hasta el hartazgo y sobre todo escucharse a sí misma diciendo una vez tras otra lo mismo, no, no, compleja no, usted es fáctimante un cubo rubik completamente rojo.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Sobre la palabra cariño
Entonces buscás perfeccionarte sólo para ganar un poco de cariño. Tratás de decir lo correcto, pensar lo correcto, ascender lo correcto, escribir lo correcto, y elegir los momentos correctos para ser políticamente incorrecto.
Y por eso, en esa carrera tan vertiginosa por "ganar cariño" uno tapa los costados de sus ojos como un caballo de carreras. Casualmente, en los costados de los objetivos se encontraba el cariño que estaba y que no requería luchar por él. Ese para el cual no importaba ser correcto ni perfecto, ese cariño ignorado en pos de las metas, en pos del orgullo de no mendigar a pesar de las carencias, en pos del individualismo y en pos de una guerra eterna con un mundo que no siempre está a la contra.
Con la sed de aprender hay una cosa que no he aprendido (y aquí abandono todo tipo de máximas). Esa cosa tan tonta, tan menospreciada y tan escencial como dejarse querer.
Hoy quité los parches de los costados de mis ojos y de a poco puedo ver la luz. No digo que no me duela dejar atrás a esa chica de la búsqueda eterna. No digo tampoco que no tenga miedo a encandilarme. Pero por algo se empieza...
miércoles, 19 de septiembre de 2007
El fin (o la segunda parte de "un relato tomado de los huevos")
Pero sólo Toni acompaño al Huevo en la muerte. La lanza entró de lleno por el medio de su pecho, y allí quedó, sentado en el suelo, apoyado contra el tronco de un árbol y con la cabeza gacha. Seguro de ser el próximo, me acerqué hacia él, levanté su rostro y comprendí, con mucho dolor, que ni siquiera la muerte le había dado alivio. Es que usted bien sabe, señor Felipao, la vida acá es muy dura, pero mal o bien uno se acostumbra a eso. Toleramos la miradas de los europeos que vienen a reivindicarse por estos lados, de los latinos con pasta que se creen europeos, y de los yanquis putos que viene a regocijarse de su dinero consumiendo toda clase de drogas y de putas. Uno se acostumbra a todo eso, acepta lo que es, quizá para no pensar demasiado en eso y, al fin de cuentas, terminar por ser absolutamente nada, eso, ser nada, calculo que así se vive un poco mejor, o más tranquilo, pero yo que sé, yo sólo soy un sobreviviente de esa tarde de horror, el más bestial, el más absoluto, un horror que no se compara con ningún otro, digo, el horror completamente imprevisto.
Me senté junto al cuerpo de Toni a esperar lo inevitable. Quizá piense que le esté haciendo un poco largo este cuento, pero sólo para que me crea, sólo para eso, comprende lo que le digo señor Felipao. En verdad desde la muerte del Huevo a la de Toni no transcurrieron más que segundos. Zac, una lanza en un ojo, zac, otra en el pecho, y yo, sentado, me jugaba todo a que a mí me tocaría en medio de los huevos. Pero no. Entre los árboles y arbustos vi salir un ángel. Sí, lo que le digo, un ángel, bueno, o al menos eso fue lo que al principio creí, porque uno jamás puede pensar que semejante belleza puede ser la causa de tanta muerte inútil. Se acercaba a mí, toda desnuda, una figura esbelta, de cabello castaño, y ojos claros, no sé si celestes o verdes, tal vez eran grises, no lo sé. Caminaba lento, y yo me dije bueno, después de todo no es malo morir en manos de un ángel, quizá me viole, luego me maté y al fin, después de todo eso, descubra la felicidad. Pero no sucedió nada de eso, ni violado ni muerto; de pronto la muy puta abandonó toda la calma angelical y se dirigió rápido hacia mí, como si tuviera la necesidad de cagar tanto fuego para no soportar en mi cara tanto miedo y un llanto próximo a estallar. Pero cuando ya me imaginaba mis pelotas fulminadas y mi cuerpo descuartizado colgando de algún árbol de esa puta selva, la mujer se detuvo, me miró directo a los ojos, y mencionó un nombre muy raro, qué, pregunté, y ella volvió a repetirlo, hasta que al fin pude comprender que preguntaba por un tal Ulises. No sé nada, dije, nada, en serio, yo sólo llevo esto, y le mostré la coca, pero la muy puta no hacía más que repetir ese nombre, y entre tanto grito y repetición, el miedo se me debe haber ido a la mierda, porque ahí me paré y me dije a esta puta le voy a demostrar lo que es un hombre. La tomé del brazo, la acerqué hacia mí, y cuando ya estaba por tirármela, sentí un ardor enorme en medio del culo, que después se convirtió en el dolor más espantoso que un hombre debe haber sentido en toda la puta tierra. Grité y grité, me llevé las manos al culo y toqué la lanza que ya empezaba a bañarse en sangre. Miré a la mujer una vez más, ella se acercó muy despacio, de nuevo parecía ser un ángel, creo que lo fue todo el tiempo, creo que sólo quería alertarme de algo, pero no sé bien de qué, no creo que de la lanza en el culo; eso, con ella o sin ella, era todo un hecho. Se acercó y suave, muy suave, me dijo al oído, Ulises, y después caí desmayado. Cuando desperté la droga ya no estaba, tampoco los cuerpos de Toni y del Huevo, ni siquiera estaba la selva, sólo yo en ese puto hospital. Esta es toda la verdad. No sé por qué no morí, por qué no me quedé por siempre ahí, yo prefería eso, la muerte, comprende lo que le digo, señor Felipao."
domingo, 16 de septiembre de 2007
código fuente
La vida es en sí misma una larga programación, un programa. Todo viene en un paquetito abstracto, que dice install, setup o similar y luego uno se dedica a teclear enter y esc la mayor parte del tiempo.
Por lo tanto, esta vida tiene uno o varios lenguajes de programación como cualquier programa. Lenguajes como el basic, el c, el pascal, el c++ o el java aplicados a los procedimientos de la vida. Y así como en la informática hay cuatro clases de lenguajes: el lenguaje secuencial, el lenguaje estructural, el lenguaje orientado a objetos y el lenguaje lógico.
LENGUAJE SECUENCIAL
Ciertas personas programan su vida con lenguaje secuencial, son los típicos pelotudos que afirman como si fuese una virtud lo siguiente "no me arrepiento de nada", o pelotudeces como "si naciera de nuevo, tomaría las mismas decisiones que tomé", es decir, pelotudos secuenciales. Seres que no podrían arrepentirse del menor suceso, por temor a que la matrix les devolviera error y derivara ésto en el desafortunado fracaso del programa, el claro error de sus vidas.
LENGUAJE ESTRUCTURAL
Luego algunos optan por el cómodo lenguaje estructural, un lenguaje que en síntesis permite a las personas priorizar temas o asuntos. Es decir, gracias a la utilización de estructuras, habrá temas para ellos que serán más importantes que otros. El peligro que esto representa en un país de mentiritas como el nuestro, cuyos habitantes no han podido dejar de jugar al ludo nunca, de ser chicos que hay que asistir y que nunca asisten, y que culpan al compañero del banco por las miserias propias, por el poco o nulo amor que le tienen a la patria; el peligro real es que las prioridades no son tales y temas de caracter secundario, terciario o completamente irrelevantes adquieren entonces un interés fundamental. Pocos manipularán las débiles estructuras de muchos, estructuras que necesitaban cimientos, de pelotudos que en masa proclamarán, seducidos por mucho alpiste y aún sin haber existido en ese momento histórico que la revolución industrial fue un error, y que los culpables de tanta sangre tienen que pagar por sus pecados. Mientras tanto comerán sus finos carrés de cerdo en alguna avenida que no empiece con R y proclamarán hasta la vergüenza ajena, "¡viva la patria!". Mientras tanto en el barro, miles de inocentes presentes tal vez vivos se regocijarán con saber que no hay diferencia entre esta vida y el mundo del olvido. Y agradecerán por tantos otros que rezan por ellos y celebran grandes orgías en sus nombres.
LENGUAJE ORIENTADO A OBJETOS
Los más escupidos son los que programan con lenguaje orientados a objetos, se los acusa de las peores calumnias "frívolos!", "liberales", "ADÓNDE, dónde carajos está su humanidad!!!". Estos programadores asquerositos, mercantilistas, duermen tranquilos porque a nadie han querido convencer de lo mucho que no aman sus walkie talkies, de lo mucho que no extrañan un dólar barato y a un país donde cualquiera pueda y no estorbe. Arrojaremos huevos a sus casas e incendiaremos sus quintas!!! No son dignos de nuestra piedad, no queremos gente como ella en nuestras calles, no, no la queremos.
Mientras algunos siguen programando orientados a objetos, cosificando y degradando lo poco que queda en pie, hablando de autos que tienen y de relojes que no dan la hora; otros caminarán bajo la lluvia sin relojes que brillan, programando estructuras que sueñan con ser objetos.
LENGUAJE LÓGICO
Por último están los que utilizan un lenguaje de programación lógico, lenguaje que por cierto no es muy utilizado. Sus seguidores son forritos pedantes, que te dicen enfáticamente cada dos frases "es sentido común, marta". Como si fueran ellos dueños de una lógica que a veces escapa hasta de las mentes más brillantes. En ese sentido admito que yo soy uno de los que programan con este lenguaje la vida, mi vida. Pero a diferencia de varios sé que mi sentido común no es el de todos y que ésto lo convierte en un sentido propio y que mi lógica no es la de nadie. Soy el típico forrito arrogante que sabe que las verdaderas prioridades no parecen ser las de nadie. Y que cree que después de tantos años de ver sólo decadencia, es hasta lógico que no haya otra cosa que éxito al final de todo.
martes, 11 de septiembre de 2007
Un relato tomado de los huevos (primera parte)
Yo no sé nada, de verdad, nada, basta, basta. Qué es lo que no sabes, tú sabés todo, cuéntame. Pero, pero. No te desmayes, esto recién comienza. Un balde de agua fría enseguida lo despertó. En sus ojos se había instalado el horror y también la ilusión de la muerte. Escucho, dime lo que tienes. Un par de tenazas sobre las pelotas de cualquier hombre siempre dan los resultados que uno espera: está bien, está bien, pero detente, por favor, detente. Encendí un cigarrillo de marihuana y le di un poco. Fumó, fumé y, entre el olor de la hierba, el dolor y la transpiración, esto fue lo que escuché:
“Habíamos salido como siempre, el Toni, el Huevo y yo. Llevábamos los paquetes bien metidos en el culo, no sé por qué, si acá ya no le importa a nadie donde uno lleva la puta merca, pero yo qué sé, el Toni había pensado que era una buena idea, y nosotros lo seguimos nomás, sin chistar. No me mire así, no soy puto; en toda mi vida, además de ese paquete, lo único que me ha pasado por el culo ha sido toda la mierda que comí en este país. En fin, le decía, íbamos por la selva. Nos habían dicho que ese lugar era el menos peligroso. Los guerrilleros habían comenzado a trasladarse y los putos de los paramilitares iban tras ellos, hacia el este, y nosotros íbamos hacia el sur. Lo sé porque siempre me he sabido guiar por las estrellas, no sé mucho de nada, pero de estrellas sé bastante, puedo decirle dónde estaban las que dejaron de brillar, cuáles son las nuevas, cuáles son satélites y cuáles dibujan las figuras esas que tienen esos nombres ridículos como Cruz del Sur, Osa Mayor, y yo qué sé que más, y que lo cierto es que no son más que putas estrellas. Pero bueno, usted sabe mejor que yo que la gente es bastante estúpida y traslada toda esa estupidez a cualquier objeto que sus putos ojos ven, incluso a las estrellas, incluso a eso, comprende lo que le digo, señor Felipao. Caminábamos entre partes, como si toda la pureza del mundo se hubiera ido a la mierda en cuestión de minutos. ¿Habrá existido alguna vez eso?, digo, la pureza del mundo. En ese terreno poco importaba. La selva nos oprimía el corazón. Desde chico, casi todos los días, uno veía la manera en que los vecinos del pueblo se morían, y también uno daba cuenta de lo poco que importaba una muerte. Pedrito, una bala en la cabeza, cayó al suelo como bolsa de patatas, no dijo nada el pobrecito, o Julio, descuartizado, ni los ojos le dejaron los muy putos, y así con muchos más; algo común, habitual, la muerte. Eso nos hizo crecer sin miedos, creo, o quizá sin miedo a morir, porque sabíamos que a nadie le importaba si nos moríamos o no. Así se crece en un lugar como éste, sin miedo a nada, ni siquiera a la puta muerte. No conozco todo el país, pero se me da que debe pasar más o menos lo mismo en todas partes: selva, ciudad, mar, río, cualquier puto lugar está rodeado de muertes insignificantes. Pero lo que uno jamás aprende es a tratar con el momento en que se cree que eso está por suceder. Digo, la muerte. La inminencia de algo que es más horrendo que tragarse la mierda que sale del culo. Comprende lo que le digo, señor Felipao, me parece que no me expreso muy bien. Pero bueno, usted quiere que le cuente lo que vimos esa vez. De pronto, sin que nadie sepa muy bien por qué, nos perdimos. Nos mirábamos unos a otros, mirábamos alrededor pero no podíamos reconocer nada. Creo que ni a nosotros mismos nos reconocíamos. Tal vez por ese sentimiento de que todo se iría a la mierda, de que ya no la contábamos más y que eso no le iba a importar a nadie. Tú tienes para fumar, saca un poco, le dije a Toni. Él se me quedo mirando, como si ya ni siquiera entendiera el puto idioma, pues qué te pasa, muy puto, que saques un poco, le dije. ¿Estás loco?, cuando lleguemos y vean que falta, nos matan. Quién mierda te dijo que de acá vamos a salir vivos, le dije, pero el muy puto parecía seguir sin entender. Tiene razón, dijo el Huevo, de acá no salimos vivos ni de putas, saca un poco, pues, yo también quiero fumar. Al fin lo convencimos, y al rato ya estábamos fumando. Terminamos uno, armamos otro y justo cuando se venía el tercero empezamos a escuchar esos ruidos del demonio. Esto es una mierda, dijo el Huevo con la vista fija en el cigarrillo que giraba y giraba entre sus dedos hasta que al fin lo arrojó a los arbustos. Por un momento lo vimos brillar; luego se apagó. Qué hiciste, dije después de un tiempo y calculo que lo dije para aplacar un poco los putos ruidos que ayudaban a que nos sintiéramos cada vez más ahorcados entre toda esa vegetación. Por qué, por los malditos ruidos que estoy escuchando, por eso, la puta droga me los debe haber metido en la cabeza. Yo también los escucho, dijo Toni. Yo también, dije. Entonces no es la droga, dijo el Huevo que nunca se caracterizó por ser el más inteligente del grupo. Y qué quieres que te diga, me parece que no, dije y luego todos nos callamos; lo único que quedaba por hacer era esperar el momento, eso era todo.
jueves, 6 de septiembre de 2007
otra dimensión
En todo caso si dividiera mi vida en base a criterios académicos estaría limitando mis variables a cuestiones hasta a veces triviales, si tuvieras 24 almanaques, en todo caso, ordenados cronológicamente, te marcaría con una birome los años más interesantes de mi vida, y seguramente diría, por ejemplo, que en el 1987 me pasaron grandes cosas, pero que no responden a la finalización o comienzo de ningún ciclo en particular.
Otra vez el destino me ha hecho encontrarme conmigo mismo. En esta vida que parece difícil para los fracasados natos, los cobardes, los típicos llorones del mundo, que hablan del color negro como si fuera un color o el símbolo de alguna loca sensación de moda y de lo feo de levantarse y sentirse vacío, opto por cagarme en la vacuedad de sus vidas, pues en esta vida trato de hacer lo complicado fácil, de volver tu puto nudo en una soga lisa y larga que no puedes usar para colgarte sino para jugar a saltar. En este sentido puedo afirmar que he venido a traer soluciones, que los problemas de hoy son las soluciones del futuro. Te traigo metafísica, te digo que el otro no es un igual a vos, que no estoy enojado por la razón que creo y que en definitivas el universo siempre conspiro a favor nuestro.
Que el blanco es blanco, que siempre fue blanco, que no lo tomes a mal, pero que la escala de grises te la metas en el culo, no estoy hablando de grises, ni siquiera tengo tiempo de hablar del negro, el blanco es tan grande, y por todos lados es blanco, parece mentira, pero ninguno de tus putos colores aparece en este inmenso blanco. Después traerás tu acuarela y pintarás lo que quieras, no es relevante que lo hagas ahora, sé que tienes todos los colores del cosmos y por eso es que te amo, pero te pido que los guardes por hoy, podrás luego ponerles hasta un poco de negro a los que quieras, pero ahora no, hoy no por favor.
Lo único que hoy quiero es que me digas que hay algo más en esta vida que nosotros y que brilla. Y que seguirá brillando aún cuando ya no estemos, quiero que me agarres las manos y cierres los ojos y que puedas ver al menos algo de lo que yo veo y que ni siquiera me lo digas, no me hables siquiera, sólo quiero que lo veas.
Otro día me lo contás.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
La primera persona del singular: yo
martes, 4 de septiembre de 2007
Llorar de la risa.
Por el sueño, cierro los ojos. Pero no puedo dormir y pienso en la historia. En la mía, en la de un vecino, en la de un par, en la de un país, en la de un siglo... cualquiera sirve. Y en el medio de la noche, puedo encontrarme con lo natural.
Después de una historia cualquiera, sólo llega una frase que se impone ante cualquier otro pensamiento: las más grandes tragedias son provocadas por las más grandes estupideces. Entonces primero río, después lloro, por último entiendo y después de apropiarme de una pequeña porción del todo, pienso que ya es hora de poder dormir.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Sombras
Recuerdo que en mi niñez jugaba con mi propia sombra. Durante el mediodía, las baldozas de la terraza me devolvían una imagen muy particular: mi cuerpo parecía haberse plegado en dos para convertirse en esa silueta redonda con una estatura mucho menor a la mía. Pero durante las últimas horas de la tarde mi cuerpo se extendía para llegar a ocupar hasta media terraza, la delgadez se hacía evidente, y me resultaba curioso que yo, siendo la misma persona, recibía dos reflejos antagónicos. El sol y las baldozas se habían puesto de acuerdo para confundirme. O tal vez, me hayan querido dar una lección.
Hoy, mirar la propia sombra reflejada en el piso no significa perder la conciencia del yo. Pero tampoco me alejé demasiado de la percepción infantil. Porque a pesar de seguir siendo nosotros mismos, de acuerdo al momento del día los ojos de los curiosos pueden vernos tan altos que hasta podríamos extendernos por todo el mundo. O tan chiquitos que incluso podríamos caber en un bolsillo. Los juegos de los chicos encuentran explicaciones en las palabras de los grandes. Los juegos de los grandes no tienen explicación.
Este tipo sabe...
Manuel Delgado, antrpólogo catalán (y seguro que borracho viejo)
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