lunes, 26 de mayo de 2008

Hello, Kiddo!

Nunca podré olvidar el final del libro Zama, de Antonio Di Benedetto. Al personaje principal, Zama, siempre se le presenta una figura de un niño rubio, que a lo largo de los años jamás creció. Un Zama moribundo se vuelve a encontrar con ese mismo niño doce años después. Por supuesto, el niño estaba igual.
Entonces el diálogo final era algo así.
Zama: no has crecido nada.
Niño: tu tampoco.

Al terminar de leer la última página de este maravilloso libro, sentí la marca de cinco dedos sobre mi mejilla. En momentos como esos, y de pura casualidad, te ponés a pensar en si de verdad todo lo que te pasó en la vida te sirvió para crecer algo."Seguro que sí", decís primero, y después, no tan seguro, decís "¿seguro?".
Recordé este momento (que sucedió el verano pasado, como esa horrenda película) al verme hoy. O sea, se puede decir que hoy estoy hecha una nena. Pero una nena que podría ser digna de otro libro, uno de esos libros que nunca debería haber prestado y que ansío recuperar. Ese libro es "La melancólica muerte del chico ostra" de Tim Burton.
Dibujos horriblemente hermosos acompañados de versos hilarantemente tristes se encargaban de darle vida a esos curiosos niños que hacían carne a todo aquello que resultaba diferente.
¿Y por qué ahora soy una nena digna de Tim? Sólo porque no es tiempo de ser una nena. ¿Asumo que no crecí nada o solo quiero empezar de nuevo? Creo que es un poco y un poco. ¿Cómo se llamaría mi personaje? Niña Erógena, sin duda. ¿Cómo me dibujarían? Refugiada en alguna axila. ¿Vale la pena ampliar esta idea? Todavía no sé, ya lo veremos. Lo único que puedo decir es que, cuan si fuera un Troll, muchos hombres me tocan la cabeza; ayer fui al cine, mi compañero compró caramelitos por peso y los únicos dientes que mostré fueron las gomitas en forma de dientes que comí con placer y que sólo me veo tentada por esos abrazos que son paternales y cariñosos, y que dejan de ser paternales en los últimos momentos, cuando la mano entera deja de acariciar y los que comienzan a acariciar son apenas dos dedos.

4 comentarios:

Jirafas dijo...

buen regreso!
eso sí, para mí que vas a tener que explicar un poco más eso de la axila...

besos

fede

pd: la melancolica muerte del chico ostra lo mejor de la melancolica muerte del chico ostra

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

Paso por aca a saludar y a leer, y me encuentro con que gustan de Tim Burton. bien. Besos. C

LMJ dijo...

SC: Como no amar ese libro de Burton, o a Burton a secas? Gracias por pasar.

Fe: gracias! La imagen de la axila me vino hace un ratito, me pareció lo suficientemente tierno-protectora y freak como para ser digna de una repregrunta. Y no me equivoqué, jeje.
Con tu comentario de chico ostra, me acordé de que el libro de Burton,también tiene un cachetazo al final: era que el chico ostra se tenía que disfrazar en halloween y decía algo así: el día de brujas chico ostra se disfrazó de humano.
Más claro imposible!
Besos pertutti.

a dijo...

me copo el cine argentino
bien el casting
nunca entiendo el mecanismo jirafa
nunca
son tres?
a la del cine,con dos dedos...que significa?la tocadita?
ta el horsocopo
se impone birra & anexos,pronto
cari�os
a