miércoles, 11 de junio de 2008

Under your Influenza

No recuerdo la primera vez que hablé con él. No recuerdo cuándo fui por primera vez a su casa, así como tampoco recuerdo cuándo fue la primera vez que nos peleamos. Sólo recuerdo que nos conocimos a los cinco años, en primer grado. También recuerdo que cuando terminé primer grado no tenía ningún amigo concreto, había pasado todo el verano sin ver a mis compañeros, y recién volví a tener noticias de ellos el primer día de clases de segundo grado. Pero lo vi y tuve conciencia de su existencia a los cinco años. Con el transcurso del tiempo y de los grados, empezamos a vernos más seguidos y, también, a pelearnos con mayor asuidad. Fue el primero de mis compañeros en ir a la que entonces era mi casa. Creo que teníamos siete u ocho años. Por aquella época -comienzos del menemato y la convertibilidad-, yo era medio fanático del tennis, lo practicaba desde los cinco y desde entonces, no me perdía ningún partido de Gabriela Sabattini. (No recuerdo haber tenido muchos ídolos en mi vida, incluso creo que los maté bien temprano, pero sin duda, si tengo que recordar alguno, la primera fue ella, Gaby.) Cuando Leo vino a casa, justo había un partido de ella, no sé contra quién, tal vez contra su archicontricante germana Seteffi Graf. No importa, no viene al caso. Lo cierto fue que yo quería ver el partido y él quería jugar, hinchar, boludear. Eso me rompía bastante las pelotas. Busqué a mi vieja para preguntarle a qué hora se iba Leo, y regresé a mi habitación con la siguiente respuesta: "jodete, vos lo invitaste, ahora esperá a que vengan a buscarlo". Al fin se fue, y yo pude ver lo que quedaba del partido de Gaby.
Al año siguiente Leo volvió a casa, pero esta vez con pocas ganas de romper las bolas y, además, con un cassette. El tennis ya no me importaba tanto, al que era mi profesor lo habían operado de la vista, yo había dejado de practicarlo y seguramente restaban unos meses para que Gaby fuera cosa del pasado. El cassette era de Sui Generis. Me preguntó si tenía algún lugar para escucharlo; dije que sí, que me esperara un rato, que enseguida volvía con el radiograbador. Finalmente puse play y empezó a sonar "Mariel y el capitán". Esa canción la conozco, dije, esa canción la escucho casi siempre, mi vieja la escucha, y mi tía, cuando voy a lo de mi abuela, ella también la escucha, ella tiene discos, hay uno que tiene esta canción. Esa vez fue la primera vez que tuve conciencia de Charly García, de Sui Generis y de la música misma.
Con Leo seguimos compartiendo colegio, amistad y banco de división hasta que terminamos el secundario. Y mientras nos volvíamos chicos de CDs y nos olvidábamos del cassette primero y luego de las copias originales, íbamos, también, compartiendo las letras de Charly. La educación fue en orden: de Sui Generis enseguida empecé a escuchar con mi vieja Seru Giran y de ahí, con lo que Leo me pasaba, me volqué de lleno al Charly solista. Pero así como entraba en el mundo Say no more, también empezaba a ser escupido por la argentinidad. Empezaba a escuchar las primeras arremetidas contra Charly, contra Maradona (incluso, una vez, llegué a escuchar a mi viejo decir que para él el Diego era un jugador que le había cagado un mundial -hoy mi viejo está más sosegado y más preocupado por su vida que por una ficción, y reconoce que el fútbol sólo existió para verlo jugar a él, al diez-); era la época en la que tomaba conciencia de la hipocresía moral de una sociedad asquerosa.
Pero las letras, las canciones, los recitales increíbles -por todo lo que sucedía, incluso que se fuera sin tocar- performaban una síntesis que demolía todo: el rock, el pop, el género que fuese, el show, la filosofía, la poesía, incluso lo que se se acepta bajo la definición de música.
Cuando dejé el secundario, no sé muy bien por qué, no sólo comencé a verme cada vez menos con Leo -tanto que hoy reducimos los encuentros a uno o dos por año-, sino que también dejé de escuchar a Charly tan seguido. Sin embargo, la posibilidad del encuentro nunca fue abandonada, y en estos momentos creo que ese alejamiento tuvo más que ver con aguardar por epifanías que por cansancio. Así, una vez, en mi primera materia de la facultad, conocí a Germán. Nunca tuvimos muchas cosas en común -no compartimos ideologías, gustos políticos, equipos de fútbol (para ser honesto, la posición frente a los deportes; de hecho, ayer, a otro amigo que tiene un problemita en la ingle que le imposibilita coger y que se lo causó una pelota de fútbol, le decía que después de los veinte años el único deporte que había que practicar era el sexo, y que recién a los 40, si uno ya no aguantaba maratones en la cama, se podía regresar)-, pero sí había algo de lo que no podíamos dejar de hablar: Charly García. De hecho, junto a él experimenté el mejor recital en que lo vi tocar: Quilmas rock del 2004 (puede que sea 2003 o 2005, pero me juego más por el 2004). Cancha de Ferro. Ese día cerraba Charly. Durante toda la jornada el cielo había amagado entre llover y no llover. Finalmente, luego de que sólo esperásemos a Charly una hora, y a los minutos de que comenzara el recital, también comenzó la lluvia. Creo que la sensación de todos fue "acá Charly hace lo de siempre y se las toma". Pero no. Jamás estuvimos tan equivocados. Esa noche Charly, para mí, dio su mejor concierto. O al menos me gusta imaginármelo así. La banda sonó perfecta -cosa rara en esos festivales-, y Charly estaba más que iluminado. Todo le salía, hasta esos registros agudos de voz que hacía años había perdido. Llegamos a creer que el clímax se había logrado cuando se puso a cantar Rain, acostado sobre el piano que estaba en una extensión del escenario, bajo la lluvia y en español. Bien a lo Charly. Una vez más, estábamos equivocados. Había pasado bastante tiempo desde que empezara a tocar, teníamos hasta los huevos empapados, y a Charly se le había ocurrido presentar temas nuevos. A esa altura ya había perdido a mis amigos, por lo que decidí alejarme del escenario y caminar hacia la salida, para ver si los encontraba. Se ve que no fui el único con la idea de irse: en un momento Charly deja de tocar y le dice a unas minas "ey, ustedes, la concha de la lora, a dónde mierda se van". Al instante le dice algo a la banda y en unos segundos, en el aire empiezan a flotar los primeros acordes de Popotito. También en unos segundos yo volví a estar junto al escenario, y la lluvia y dar con mis amigos habían pasado al plano de chuparme un huevo. No sé si después tocó algo más o si todo terminó ahí. Eso ya no es importante. Lo que vale es que todo aquello sólo podía ofrecerlo un grande, alguien que estaba, en lo artístico, más allá de todos nosotros, pero que, a la vez, esa entrega era la muestra perfecta de que, como nosotros, Charly era un mortal más, que sangraba lo que hacía.
Una noche, mientras estaba frente a una mina que me partía el bocho y todo lo que sabía hacer para conseguir chicas se había esfumado de mi cabeza, comenzó a sonar una canción de Seru. A ninguno nos salió el nombre de entrada. No lo podía creer. No puede ser que no me acuerde del nombre, dije, y ella también dijo algo así, hasta que nos empezamos a reír y las cosas volvieron a normalizarse entre nosotros. Las ideas regresaron a mi cabeza, dejamos sonar el tema, también pronto hicimos a un lado el olvido y la noche terminó a puros besos y manos por acá y por allá. Cuando esperábamos a que viniese el colectivo que la llevase a su casa, en un momento deja de besarme y me dice suave, muy suave, Eiti Leda.
Y los años siguieron y Charly siguió produciendo y hace ya unos meses que con Seba no nos cansamos de hablar de él, de Charly. Hablamos de mujeres, de literatura, de vez en cuando de política, bastante de Pity y su nuevo gran disco, y mucho más de Charly. Ayer, en un intento de matar el aburrimiento que a veces genera el laburo, me puse a huevear por Internet. Vi la noticia: Charly había sido internado en Mendoza. Había destrozado un hotel, decían, y, con la gran inteligencia que caracteriza a los medios de comunicación, enseguida titulaban lo acontecido, todo juntos -como grandes idiotas de este Brave new world-, "Demoliendo hoteles". Imbéciles. Y sólo hubiese quedado ahí el calificativo, en imbéciles, si hoy, en todas las páginas que integran la mierda del Grupo Clarín, no hubieran colocado el video en el que lo reducían en el hotel. La intimidad es un privilegio. Y Charly hace décadas que se olvidó de ella, pero así y todo, cuando vi ese video me dieron unas ganas enormes de salir a matar a esos hijos de puta, le dije hace un rato a Seba que me llamó para comentarme que había visto el video en la página de Clarín.
No nos exigimos nada, pero hay personas a las que les exigimos de más. Y precisamente les exigimos a las que no deberíamos exigirles nada, porque ellas solas dan todo, porque no saben hacer las cosas a medias, no saben lo que es la mediocridad.
Lo dice Charly:

No ves que el mundo gira al revés,
mientras miras esos ojos de videotape.
Este mundo exclamará por siempre
la película que ví una vez
y este mundo te dirá por siempre
que es mejor mirar a la pared.


14 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde aca, y aunque no ayude en nada, este texto rescata lo mejor de un Charly que seguramente nos vuelva a sorprender.

abrazos

Ignatius Reilly dijo...

El parrafo final, impecable. Es eso y ademas el morbo y la mediocridad de los medios y de la gente de decir: etan genio no era o, inconscientemente -y capaz no tanto- yo no triunfo en la vida pero tan mal no me va y cosas asi.

Anónimo dijo...

que lindo fede, me hizo acordar a los ensayos de Casas.
beso, ele.

Jirafas dijo...

anonimo, lo mejor de charly está en su obra. esto, simplemente, son unas palabras para sacarnos un poco la bronca que genera tanta boludez de los medios.

un placer, ignatius, tenerlo por acá. sepa que somos grandes fanáticos suyos, pero mucho muy!!
y muy de acuerdo con lo que dice.

ele, gracias.

besos para todos

Mary Poppins dijo...

jirafas
justo ayer puse en el blog en un costado , fijate, eitileida y viernes 3 am. Yo soy seruginiana, y a el lo admiro

gran problema mediatico: no se puede separar la vida personal de la gente publica con lo que hacen: Maradona, Bill Clinton, Charly, la Britney etc, etc y 100.000 mas

hay que separar, a mi de Charly me fascina algo de su despapajo pero fundamentalmente su "oido perfecto" y su musica

...y te digo Charly nos va a matar a todos. Don't worry

besos y fijate lo de la musica en mi blog
lindo post

Jirafas dijo...

no se si etoy de acuerdo con ese axioma de no separar lo privado de lo publico en las personas publicas. creo que apunta más a una sociedad que se posiciona desde el morbo, que lo disfruta.
en fin, espero que asi sea, Mary, que Charly nos mate a todos.
ya me paso a escuachar los temas
besos

Siesta escandalosa dijo...

Imagino que el himno del blog será Canciones de Jirafas, no?
Sería un desencanto que no. Porque me gusta ese tema tanto como Alguien en el mundo piensa en mí. Cada uno descarnadito a su modo. O a lo mejor era así el tiempo en que los escuchaba. Con algunas cosas nunca se sabe.

fico dijo...

Está muy bien el texto, el encuentro de cualquiera de nosotros con Charly García y su don es siempre memorable, yo siempre me acuerdo de los cassettes de mi viejo de Serú Girán "Bicicleta", "No llores por mí Argentina", o de Charly solista "Clix Modernos" y otros, que escuchábamos cada vez que no subíamos al auto, viajando.

Charly es magia, "no hay que salir de gira al interior, hace mucho calor monos"... Es brillante...


Abrazos

a dijo...

Charly tiene seriso problemas de comedor.
Cariños
A

Víctor Vígor dijo...

Sólo una vez le diré:
Gabriela Sabatini es hermana gemela del actor de Karate Kid.
García hace música robada y de mierda pero es el mejor rockero con vida.
Hable más de minas que de amigos o cómase una ensalada de glandes y roquefort.
Por último, déjeme decirle que le tengo tanto afecto que, si lo tuviera cerca, lo invitaría a casa del Vasquito, luego a Pichín, luego a fotografiar mutantes en Lavalle y luego a decirle "tomatelá, hasta el dos mil catorce no habrá culo que lo invite a estacionar".

Liber dijo...

intente leer, pero las no ganas me supero jajaa
un besoo brotherrr

Alin dijo...

Pase a chusmear quien era Jirafas, no más. Para mi charly es mucho no solo por que tenga vida, y si es ladron, será un ladron con los dedos mas largos y con el oido mas afinado, lo cual nos lleva a pensar que es el mejor ladron, ese que te roba sin darte cuenta.
besos!

Anónimo dijo...

Comentario boludo el de "qué lindo fede..." de ele ( no sé si es hombre o mujer) me imagino una mina torciendo el piquito con un mohín pavote y sonriendo tontamente,decir "qué lindo",a semejante comentario y encima que le hace acordar a otro tipo -aun si es Casas- suena tan al pedo como esas frases de circunstancia cuando tenés que decir algo pa quedar bien y quedás peor . Frase de boluda total:"tomá ,eto pada voth,ternurita...je je".Melocotón con demasiado almíbar.
federico (el otro)

Anónimo dijo...

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