FW: Reporte urgente de LexingtonM. A.
De: (...@hotmail.com)
Para:...
Enviado: jueves, 11 de febrero de 2010 02:27:11 p.m.
Mail de Gonza. Mis preguntas en castellano, sus respuestas en inglés.
Nene, necesito urgente un reporte de Lexington:
¿Mucha nieve? A God damn lot. I like it.
¿Lo viste a Wayne? Echo de menos sus orejas. Had a chance to see him
yesterday. Big hug. Doing all right. Told him that I was at Embassy Suites.
He said. "Oh yeah, Good happy hours".
¿Le leíste a Tatiana algún fragmento del Libro del Desasosiego? Not yet.
Not sure she'll like it.
¿Tapaste algún baño? En caso afirmativo: ¿hay fotos? Good farts on the
airplane that took us to Dallas. No shit there, just gases. Two or three
"teresos" in my hotel room. Nothing relevant though.
¿Ya alguien te dijo mogólico en inglés (¿cómo sería, "mogolic"?) o te trató
de pelotudo? One of the instructors asked me: Are you stupid ? I'm Pelaudi
I said . Ah ok, he replied. That's all right. Already heard about you.
You're the worst COD player we've ever seen. Why do you play so open ? No
need to throw granades all the time. Anyway, are you a some kind of retard?
¿Ya hiciste el amor con Patri? No. Not even a good masturbation yet. My
dick is freezing.
abrazo
jueves, 11 de febrero de 2010
viernes, 5 de febrero de 2010
El trasplante de pies
Algunas veces hace mucho frío y eso me provoca un dolor tremendo en los pies. Son días en los que casi ni me muevo; me quedo quieto, muy quieto, junto a la estufa de querosén. Antes, cuando estaban todos, el Gordo Paco, Polilla, Popper, Chiflon, Jatuchai y Choi, se turnaban para llevarme hasta la estación más cercana. Pero desde la desaparición de Polilla todo se fue un poco a la mierda, como decía mi viejo en los tiempos en que se veía el sol, el cielo, las estrellas y demás boludeces poéticas. El martes pasado fue uno de esos días. El lunes había hecho un calor mortal, sesenta y cinco grados dijo la radio, y mis pies estaban más que contentos. Pero ya durante la madrugada me desperté porque sentía que alguien me quería arrancar el dedo gordo con una pinza. Ahí supe que ese día no me iba a mover de la cama y que tenía que apurarme para encender la estufa y tener preparado los respuestos de querosén antes de que el dolor me impidiera caminar. Recuerdo que el día que estaba por entrar a la salita, Choi me dijo: papurri, el trasplante de pies es de lo peor que hay.
viernes, 29 de enero de 2010
La muerte del último ermitaño
Hoy está todo a la vista. Las cartas, sobre la mesa. Recuerdo que hace poco tiempo, un compañero de laburo al que acababa de conocer me contó practicamente todo su fin de semana, las personas con quien se acostaba, los muertos que rescataba del ropero a la hora de necesitar al sexo como la medicina de la opresión, las drogas consumidas para llevar adelante el trajin de no dormir y la música electrónica que monocorde y acompasada, acompañaba su propio ritmo salvaje. La charla duró menos de un pucho y cuando lo terminamos dije: bueno, sé todo tu fin de semana, pero no sé tu nombre... Lo dice luego de una leve risa, le digo el mío, y volvimos a no vernos, a estar no contenidos, pero bien guardados en nuestras cajitas.
Pero este es sólo un ejemplo de los tantos miles que se dan día tras día. Las chicas, mientras más chicas, más desean confirmar su belleza con fotos que circulan por la web. Menos también es la ropa que llevan, pero esa supuesta liviandad poco tiene que ver con viajar liviano. Es más bien un peso todavía desconocido, que se notará en más o menos años, tal vez proyectado por una lágrima o por la dificultad en el próximo aliento.
Ayer nomás me encontré con una amiga que no veía desde hacía algún tiempo porque se fue a vivir afuera. Me contaba que sus amigas le reprochaban que no escribiera seguido y que no contara via e-mail o facebook o twitter cada paso de su vida. El poco tiempo para la risa y el disfrute se veía esmerilado por esas palabras que ni siquiera pertenecían a ellas mismas. Porque es esta época la que te grita que no te guardes y que el de al lado se deba sentir ofendido por no mostrarlo todo a la velocidad en que uno tiene que estar en todas las fiestas, responder todo los mensajes de texto, capacitarse en cualquier cosa para ser el superhombre en modelo berreta empresarial multitask o curarse un resfrio.
Es por eso que el hecho de llegar a viejo ya pasa a ser algo anecdótico. A la hora de la muerte, los 38 parecen ser los nuevos 27, pero con menos drogas ilegales y menos ganas de protestar.
Me atrevo a decir que sin pensar en simbolismos, ayer se fue el último ermitaño. Alguien que llegó a vivir hasta los 91 años. Alguien que eligió que sus fotos dejaran de circular así como sus textos, porque escribía a diario pero apenas si publicaba. Se nos fue JD Salinger con una cadera rota, pero tal vez "con todas sus facultades intactas", como decía en su cuento "Para Esmé con amor y sordidez".
No sabría decir con extactitud cuántos de esos 91 años los vivió en su adentro, guardado en su cajita, y esta vez, contenido. Pero sé decir que ese es el final de muchos otros que supieron marcar la existencia de una generación que no es esta: desbordados de su apetito de descubrir, se recluyen, finalmente, para no molestar, ni ser molestados. Para asumirse más humanos que humanos y no buscar tantas respuestas donde no las hay. Para afirmar que consumirse como un cigarrillo no es más que una metáfora idiota.
Ojala encontremos a mas gente que nos lo pueda (no) decir....
Pero este es sólo un ejemplo de los tantos miles que se dan día tras día. Las chicas, mientras más chicas, más desean confirmar su belleza con fotos que circulan por la web. Menos también es la ropa que llevan, pero esa supuesta liviandad poco tiene que ver con viajar liviano. Es más bien un peso todavía desconocido, que se notará en más o menos años, tal vez proyectado por una lágrima o por la dificultad en el próximo aliento.
Ayer nomás me encontré con una amiga que no veía desde hacía algún tiempo porque se fue a vivir afuera. Me contaba que sus amigas le reprochaban que no escribiera seguido y que no contara via e-mail o facebook o twitter cada paso de su vida. El poco tiempo para la risa y el disfrute se veía esmerilado por esas palabras que ni siquiera pertenecían a ellas mismas. Porque es esta época la que te grita que no te guardes y que el de al lado se deba sentir ofendido por no mostrarlo todo a la velocidad en que uno tiene que estar en todas las fiestas, responder todo los mensajes de texto, capacitarse en cualquier cosa para ser el superhombre en modelo berreta empresarial multitask o curarse un resfrio.
Es por eso que el hecho de llegar a viejo ya pasa a ser algo anecdótico. A la hora de la muerte, los 38 parecen ser los nuevos 27, pero con menos drogas ilegales y menos ganas de protestar.
Me atrevo a decir que sin pensar en simbolismos, ayer se fue el último ermitaño. Alguien que llegó a vivir hasta los 91 años. Alguien que eligió que sus fotos dejaran de circular así como sus textos, porque escribía a diario pero apenas si publicaba. Se nos fue JD Salinger con una cadera rota, pero tal vez "con todas sus facultades intactas", como decía en su cuento "Para Esmé con amor y sordidez".
No sabría decir con extactitud cuántos de esos 91 años los vivió en su adentro, guardado en su cajita, y esta vez, contenido. Pero sé decir que ese es el final de muchos otros que supieron marcar la existencia de una generación que no es esta: desbordados de su apetito de descubrir, se recluyen, finalmente, para no molestar, ni ser molestados. Para asumirse más humanos que humanos y no buscar tantas respuestas donde no las hay. Para afirmar que consumirse como un cigarrillo no es más que una metáfora idiota.
Ojala encontremos a mas gente que nos lo pueda (no) decir....
martes, 26 de enero de 2010
Un chino en Laferrere
Hacía tiempo que no iba al Malba y mucho más que no pisaba un museo. Soy de los que se aburren ahí, y si me apuran diría que sólo me entusiasma la idea de visitar, en algún momento, un par de lugares para ver cosas muy precisas (el museo Escher, por ejemplo, o el Prado aunque exclusivamente para ver Las Meninas). Pero ni siquiera esa posibilidad me quita el sueño. Entiendo al museo como un lugar que tiende a la sacralidad, la adoración y el caretismo. Gente de acá para allá más perdida que un chino en Laferrere. Así y todo, en ese caminar estúpido, te encontrás con algo que, ya desde lejos, te llama la atención y cuando estás al lado, no deja de sopapearte en la cara. Como una madre harta, una novia despechada o un amigo al que te le desmayaste en los brazos sin ninguna razón más que un par de pitadas a un faso. Me pasó y pasa con Berni, y me pasó también el sábado con esto:
Pero incluso esa cara enorme que me impulsó por un momento a convertirme en uno de los tipos más buscados por el FBI no terminaba de conformarme. Nunca fui muy hiperactivo, aunque de todos modos con los años fui perfeccionando un, para muchos, defecto, aunque para mí algo contra lo que no puedo luchar: tocar las cosas. Fue así que a lo largo de mi vida rompí de todo: microscopios de miles de dólares, vasos, cuadros, copas, vasijas, ventanales y hasta un monstruito que Berni le había regalado a mi viejo alguna vez. También puse en funcionamiento muchas cosas que jamás deberían haberse puesto en funcionamiento. De esa manera, arruiné ensayos y meses de investigación de mi vieja, máquinas de mi viejo, computadoras e incluso llegué a causar el incendio de un motor en una quinta por haber encendido no sé qué cosa al mismo tiempo que se había encendido no me acuerdo qué. Supongo que si alguna vez estoy frente a un botón para lanzar una bomba atómica, lo haría sin problemas. Sé que es medio boludo, pero es más fuerte que yo. Tocar, presionar y, si se da, llegar a romper lo que está al alcance de mis manos. Creo que ese es uno de los motivos por el cual me aburro tanto en los museos: nada se puede tocar, nada debería destruirse, y, de hacerlo, te convertís en un salvaje, un hijo de puta que atenta contra la humanidad. Algo así le paso al pobre califa Umar ibn al-Jattab, más allá de que a la biblioteca la venían haciendo mierda desde hacía cientos de años. En fin, todo lo anterior para decir que a la salida del Malba encontré una hoja tipo las de cuaderno Rivadavia cosido, escrita con birome azul, y que decía lo siguiente:
Pero incluso esa cara enorme que me impulsó por un momento a convertirme en uno de los tipos más buscados por el FBI no terminaba de conformarme. Nunca fui muy hiperactivo, aunque de todos modos con los años fui perfeccionando un, para muchos, defecto, aunque para mí algo contra lo que no puedo luchar: tocar las cosas. Fue así que a lo largo de mi vida rompí de todo: microscopios de miles de dólares, vasos, cuadros, copas, vasijas, ventanales y hasta un monstruito que Berni le había regalado a mi viejo alguna vez. También puse en funcionamiento muchas cosas que jamás deberían haberse puesto en funcionamiento. De esa manera, arruiné ensayos y meses de investigación de mi vieja, máquinas de mi viejo, computadoras e incluso llegué a causar el incendio de un motor en una quinta por haber encendido no sé qué cosa al mismo tiempo que se había encendido no me acuerdo qué. Supongo que si alguna vez estoy frente a un botón para lanzar una bomba atómica, lo haría sin problemas. Sé que es medio boludo, pero es más fuerte que yo. Tocar, presionar y, si se da, llegar a romper lo que está al alcance de mis manos. Creo que ese es uno de los motivos por el cual me aburro tanto en los museos: nada se puede tocar, nada debería destruirse, y, de hacerlo, te convertís en un salvaje, un hijo de puta que atenta contra la humanidad. Algo así le paso al pobre califa Umar ibn al-Jattab, más allá de que a la biblioteca la venían haciendo mierda desde hacía cientos de años. En fin, todo lo anterior para decir que a la salida del Malba encontré una hoja tipo las de cuaderno Rivadavia cosido, escrita con birome azul, y que decía lo siguiente:
Se necesita un cambio radical en el arte. Es más, es necesario olvidarse del concepto de arte, o aborrecerlo, eso, sí, aborrecerlo, y entonces empezar a pensar en su destrucción. Olvidarnos de la belleza, y en caso de que no podamos, si todavía llegáramos a necesitar de ella, que esa necesidad sea pura y exclusivamente para destruir con mayor placer a la obra. Hacer para destruir y destruir para volver a hacer. Lo efímero nos proporcionaría una chance única: acabar con los museos, con los cultos, con las adoraciones estúpidas, con el mercado y la distinción. Hay que volver a ser amateurs. El arte llegó a convertirse en algo aborrecible porque lo social es aborrecible. Pero como no podemos, aún, acabar con lo social –ese componente tan demodé a esta altura de la existencia de la Tierra–, acabemos con el arte, destruyámoslo, hagámoslo mierda, una y otra vez, ante cada nueva obra de arte para que definitivamente la recepción se convierta en eso: la manifestación de la destrucción, que no es otra cosa que la creación. Pura y simple creación. La historia de la humanidad no es la historia del arte. La historia de la humanidad es un relato de la destrucción. Pretender que el arte escape a esa historia es un absurdo. Lo perdurable funciona como una estúpida redención, algo así como si te dejara tu novia y vos siguieras visitando a tus suegros para demostrarles que tu ex nunca va a encontrar a alguien mejor que vos. Las obras de arte deben existir 30 segundos, y eso incluso es mucho. Y deben ser hechas por cualquiera, en una oficina, en un baño público, en la triple frontera. Sí, se necesita un cambio radical en el arte, en donde las obras se amontonen en las calles, en las veredas, en los telos, en las plazas para que entonces las pisen, las caguen los pájaros y las ratas, las meen los perros y los gatos, le acaben o le tiren los forros usados encima y los mendigos las puedan usar tanto para taparse y vestirse como para limpiarse el culo. Este cambio es urgente y lo puede empezar cualquiera en cualquier lugar, incluso vos, acá.
Rubia te amo
Llamar a Juan
Tel de Lea: 155-408-0095
viernes, 22 de enero de 2010
The Kings' Jam
Ya todos saben que dentro de poco, con sus 80 y pico a cuestas, el rey estará afanando tocando en el Luna Park. Las entradas son por demás caras, por lo que probablemente no deje de ser un recital careta. Así y todo, trataremos de enviar corresponsales jirafianos, más allá que desde el año pasado vengamos gastando unos cuantos pesos en recitales (tanto consumismo estúpido tuvo su contrapartida el día de ayer, cuando M.A., a eso de las cinco de la tarde, nos llamó a casa para decirnos que tenía tres entradas para ver esa misma noche a Metallica). Mientras tanto, los dejamos con este disquito, donde B.B. le entró a la viola junto a un muchacho que la rockeó como nadie, vivió como pocos y murió como muchos.
Jimi Hendrix & B.B.
Grabado el 9 de abril de 1968 en el Generation Culb de New York City
01.Like a Rolling Stone
02. Blues Jam #1, Part 1
03. Blues Jam #1, Part 2
04. Band Introduction by B.B King
05. Blues Jam #2, Part 1
06. Blues Jam #2, Part 2
07. Blues Jam #3
08. It's my own Fault.
Link
martes, 19 de enero de 2010
viernes, 15 de enero de 2010
El "Paredón" Ramírez, un artista de la recepción (segunda parte)
Al otro día, sin embargo, “Pare” no sólo vino con la venda en la cabeza, sino que también traía un golpe en la espalda. Era un moretón inmenso a través del cual comprendí la diferencia entre nacer en una familia con padres más o menos normales y en otra con padres hijos de puta. Ese día, también, vi un cambio en la forma de mirar de “Pare” que le duraría para siempre, incluso cuando se moría en mis brazos y me decía, muy serio, nunca te conté, pero con tu hermana planeábamos casarnos; la hubiera cuidado, de verdad. Cierta inocencia, cierto aura que se asocia con esa época que jamás se llega a recordar tal cual fue, en el “Pare” había desaparecido como desaparece, en esa muy mala película de Robin Williams, la infancia de Peter Pan. No era tristeza, tampoco ira y ni siquiera se acercaba a esas estúpidas figuras retóricas que se crean cuando se habla de infancia robada. “Pare” jamás perdió la infancia, así como tampoco nunca la abandonó. Simplemente, ese día supe que “Pare” había entendido que la cosa en el mundo era bastante diferente a como todos la veíamos, y que no se podía hacer mucho para cambiarla; ya a los siete años, “Pare” supo que había que aguantar nomás. Y él aguantó. Durante todo ese año muy pocas veces se metió a la pileta, jugó muy poco a la pelota, y era muy difícil verlo en cuero. Apenas pronunciaba palabra, y aquellos que se atrevían a hablarle recibían, como respuesta, una trompada en la cara o una patada en las bolas, lo primero que al “Pare” se le ocurriera. Desde ya, conmigo y mi familia la cosa era distinta. En mi casa, mi vieja me aleccionaba para que no lo dejara solo, para que lo invitase a jugar, incluso para que viniera a dormir a casa. De hecho, durante ese verano “Pare” llegó a dormir en un colchón junto a mi cama entre tres y cuatro veces por semana. Pero cuando el verano terminó, no pudimos hacer demasiado. Vivíamos en barrios bastante alejados uno del otro y también íbamos a colegios distintos. De todos modos, cada tanto mi vieja se aparecía a la salida del colegio con el “Pare” de la mano. Por lo general eso sucedía los viernes, y así los fines de semana tratábamos de recrear la temporada de colonia. En mi recuerdo, esos encuentros se revelan en interminables veces, tantas que a veces creo que nunca estuve tres años sin ver al “Pare” y que en algún momento, por no decir en varios, me llegué a olvidar de él por completo.
Fue entonces que se sucedieron los veranos, los encuentros con los salieris de Ale, y la ausencia de “Pare”. Mi vieja me había contado que el padre había tenido algún problema con la policía, que ahora estaba preso, y que por eso la madre había decidido que lo mejor era irse a no sé qué provincia, donde tenía familia que le podía ofrecer ayuda, quizá algún trabajo y, en especial, cuidado al "Pare". Ya ni sé si me enojé cuando me lo contó, si me puse a llorar o si le pregunté si alguna vez el “Pare” volvería. Sólo recuerdo de esa época que el primer verano en el que “Pare” no estuvo, escribí en las hojas libres que me habían quedado de un cuaderno de segundo grado todo lo me parecía importante de lo que vivíamos en la colonia y que “Pare” debía saber. Mi intención era dárselo, no sé muy bien con qué fin, tal vez para que al menos pudiera leer y estar al tanto de lo que se había perdido. Como nunca fui muy constante con nada en mi vida, en ese cuaderno sólo llegué a escribir unas pocas páginas que abarcaron pocos días de diciembre y alguno que otro de enero; ya para el mes siguiente fueron contados los días en los que me acordaba del “Pare”. Pero mi hermana, en cambio, lo recordó mucho más que yo: durante varios meses le hizo dibujos (el “Pare” con una pelota, el “Pare” con galletitas, el “Pare” durmiendo, un “Pare” gigante de la mano de una chica que le llegaba a la cintura, el “Pare” como uno más de la familia jugando con todos en la casa de Las Toninas), le preguntó a mi vieja por él y cada tanto la encontramos llorando en algún rincón de la casa porque lo extrañaba. Pero un día también dejó de haber dibujos, preguntas y llantos. El “Pare” lo supo mucho antes que todos: había que seguir y aguantar, seguir y aguantar.
En el verano del ’93, cuando mi hermana dejaba el jardín y empezaba la colonia, el “Pare” regresó. Me había sacado casi una cabeza de altura, tenía el pelo largo atado con colita y ningún golpe sobre el cuerpo. Mi viejo nos fue a buscar, ahora se hizo evangelista y nos pidió perdón, fue lo primero que me dijo. Está bien, dije sin saber qué más decir. Sí, yo qué sé; ¿esa es tu hermana?, dijo y ni esperó mi respuesta para ir a abrazarla. Se los notaba contentos. Y los días pasaron y una nueva temporada de colonia finalizaba. El resto del año nos juntábamos seguido con el “Pare”, aunque ya muy rara vez los fines de semana por no sé qué cosa de la nueva religión en la que los había metido el padre. También fueron pasando los años, las temporadas de colonia y de a poco se iban modificando los temas de las charlas con el “Pare”. Para los once, muy rara vez hablábamos de muñecos o juguetes, quizá sí de algún dibujo animado, y, sobre todo el “Pare”, de los primeros besos y las primeras pajas. Mucho más que por una necesidad, lo cierto fue que me empecé a hacer la paja porque el “Pare” se la hacía. Desde ya, eso no implicó que pudiera conseguir las chicas que el “Pare” decía que tenía, una especie de harem de picos y transas que se peleaban entre ellas para ver quién era la novia de la semana. Esas charlas siempre terminaban igual: de todo esto, ni una palabra a tu hermana, tamo, decía el “Pare” mostrándome la mano cerrada. Nunca le conté nada a mi hermana, aunque lo cierto era que mi hermana sabía que todas las chicas de la colonia gustaban de “Pare” y que “Pare de todas las chicas. No sé si eso le generaba algo, creo que no, no era muy grande, pero lo que siempre me llamó la atención fue la fascinación inquebrantable que tenía frente al “Paredón” Ramírez, algo así como locura y amor y la certeza de un futuro lejano pero reconfortante.
Continuará...
lunes, 11 de enero de 2010
El “Paredón” Ramírez, un artista de la recepción (primera parte)
Por ese entonces teníamos menos de 12 años y recién nos hacíamos nuestras primeras pajas. No buscábamos la felicidad, mucho menos el amor, y generalmente nos conformábamos con un plato de milanesa con puré al mediodía y vasos interminables de Cindor más galletitas por las tardes. Así y todo, estaba lejos de ser una época dorada. Varios teníamos “problemas de conducta” y, como consecuencia, también a varios, por la noche, los cagaban a palos en sus casas. Yo nunca supe lo que era el cinto sobre el cuerpo, una trompada de tu viejo en la cara o el palo de la escoba partiéndose sobre tu lomo; pero el “Paredón” Ramírez era un artista de la recepción. Nunca vi su cuerpo sin moretones, así como tampoco lo vi demostrando dolor por alguno de ellos. El “Paredón” era un estoico de la mejor cepa. El sobrenombre se lo había puesto Alejandro, un profesor de la colonia que jugaba al fútbol como los dioses y siempre nos contaba de las minitas que se levantaba en la iglesia adventista a la que, todos los fines de semana, iba con su guitarra en el asiento de atrás de su Fiat Vivace. Creo que por aquella época, todos fuimos rebautizados por Ale. Estaban el “Lagarto”, “Comitas” (en referencia al Comas que supo jugar en Boca), “Garrafa”, “Pájaro”, la “Oveja”, la “Nutria”, “Gato”, “Figaza”, “Jack”, “Huertas”, “Fichitas” y el “Sapo”. Algunos de todos esos era el mío, aunque ya no importa cuál. La capacidad de Ale para renombrarnos era absoluta e inquebrantable. A los días de conocerlo, sabías que ese nombre con el que habías llegado a la colonia, y por el cual tus viejos habían discutido o fantaseado tanto, iba a durar muy poco. Un movimiento, un ruido con pretensiones de sonrisa pero que se parecía a una frase tomada de algún idioma alienígena; un pase de pelota mal dado o una gambeteada de puta madre; un gol en contra o el mejor gol de tu vida; una pelota no atajada o la mejor volada de la historia en la canchita de cinco del recreo del INTA; algún elemento que jamás faltaba en tus bolsillos o excreciones que no dejaban de salir por alguna parte de tu cuerpo; en definitiva, algo, lo que fuera, servía para que Ale, en cualquier momento del día, te hiciera olvidar para siempre del nombre con el que habías llegado. Ale era nuestro dios y sólo podías insertarte por completo a la comunidad cuando él te renombraba. Eso, incluso, era mucho más importante que el hecho de que tus viejos no se atrasaran con las cuotas.
Fue un día a comienzos de enero de 1990 en el que el “Paredón” Ramírez dejó de llamarse F. para ser conocido por todos como “Paredón”, “Pared” o, para los amigos, “Pare”. Tiempo después, con algunos años más encima, si llegabas a decirle “Pare” sin que integraras su círculo de confianza, no sólo la mirada que sufrías era devastadora, sino que ese día y todos los que al “Paredón” se le ocurrieran, ibas a tener que cederle tu almuerzo y tu vaso de Cindor de la tarde junto a las galletitas que pudieras conseguir. Como yo lo conocía de toda la vida, pero sobre todo gracias a que “Pare” la quería a mi vieja como si fuese su propia madre, nunca sufrí ninguno de sus raptos de locura. De hecho, muchas veces, si “Pare” estaba sin hambre, me daba a mí el almuerzo o la merienda confiscados. O si ninguno de los dos estaba con hambre –muchas veces los almuerzos y meriendas confiscados sobrepasaban la media docena–, “Pare” le pedía una bolsita a Cristina, la cocinera, y ya en el micro que nos devolvía a nuestras casas, le regalaba las galletitas a mi hermana, que en ese entonces iba a al jardín de infantes. Desde luego, mi hermana lo adoraba. No yo, sino “Pare” fue su héroe de la infancia, y tal era el cariño que se tenían, que era a la única que le dejaba –ni siquiera a mí o a mi vieja nos permitía– que lo llamara F. Y ella, mi hermana, siempre lo llamó así, incluso cuando el “Pare” ya no estuvo más. Pero ese día de enero, a los siete años, el “Paredón” Ramírez se encontraría con su destino sin saber que ese encuentro no podía no concluir de un modo trágico. Debajo de un parral de uvas, jugábamos con los ya rebautizados “Jack” y “Fichitas” a alguna cosa con muñecos. Todo transcurría más que con normalidad: íbamos y veníamos con los muñecos de un lado a otro, los hacíamos volar, nos los pasábamos o los tirábamos para arriba y los atajábamos. Así estuvimos hasta que a “Fichitas” se le ocurrió ir por más: treparse al parral para tirar a los muñecos desde arriba. “Jack” fue tras él y cuando yo estaba por hacer lo mismo, “Pare” me detuvo y después dijo: la Gra no te dejaría. La Gra era mi vieja y “Pare” tenía razón. Nunca supe qué fue lo que lo llevó a decirme eso con sólo siete años, pero lo cierto era que siempre a cualquier cosa que me decía “Pare”, yo le hacía caso. Así, mientras los otros dos subían con dificultad, “Pare” y yo nos quedamos abajo boludeando con nuestros muñecos. Una vez arriba, “Fichitas” fue el primero en arrojar su Manziger Z. “Pare” simuló atajarlo, pero en el momento en que el robot se acercaba a sus manos, las corrió y la réplica del animé de dio de lleno contra el piso. Mazinger Z quedó decapitado y “Fichitas”, desde el parral, comenzó a llorar. Maricón de mierda, no llorés decía “Pare” y después se cagaba de risa. “Jack”, con la experiencia que da ser el segundo en algo, entendió que su muñeco podía correr la misma suerte, así que comenzó a bajar del parral. Fue entonces cuando piso una madera floja: uno de sus pies quedó colgando, la madera se desprendió y yo, que veía cómo estaba a punto de impactar en mi cara, recién me corrí cuando “Pare” me empujo y tomó mi lugar en el espacio. La madera le dio de lleno en la frente. Fue un golpe seco y duro, que hizo que enseguida comenzara a salirle sangre. Pero “Pare” ni moqueó. Yo fui corriendo a avisarle a Ale, y para cuando llegamos, “Fichitas” y “Jack”, inamovibles, veían cómo “Pare”, apenas con las manos, intentaba detener la sangre. No hubo tiempo para retos ni explicaciones: Ale se quitó la remera, la apretó contra la frente de “Pare” y se lo llevó en el Vivace hasta la enfermería. Tardaron bastante en regresar y durante todo ese tiempo, imaginé lo peor. Los miraba con odio a “Fichitas” y “Jack” y me juré que si le pasaba algo malo a “Pare”, todos sus muñecos, hasta que terminara la temporada de colonia, la iban a pagar. Finalmente, cuando se acercaba la hora de la merienda, escuché el ruido inconfundible del Vivace. Les avisé a los chicos y todos juntos –“Fichitas”, “Jack” y yo– corrimos hasta el estacionamiento y vimos que el “Pare” bajaba con un helado en la mano y una venda alrededor de su cabeza. No es nada, dijo Ale, la cabeza de F. es un paredón. Y así fue que le quedó, para siempre.
Continuará...
viernes, 8 de enero de 2010
Lhasa, la llorona
Hace algunos años, al poco tiempo de haberme ido de la casa de mis viejos, uno de esos amigos que fui encontrando en la noche porteña descargó casi todo su mp3 en mi entonces castigado CPU. Había de todo, bandas muy snobs, otras con cosas interesantes, pero que en algún momento aburrían, e incluso una que hoy no puedo dejar de escuchar (El mató...). El tiempo y mi inmediatez lograron que fuera borrando la mayoría de esos archivos. Sin emabargo, ella siempre quedó, incluso cuando cambié de PC. Servía para todo: un garche, un amor, una cena entre amigos, y también -sobre todo en esos momentos- cuando estaba solo, sin importar el ánimo que me acompañaba. Hoy, de pura casualidad, boludeando por la interné, me enteré que el 2010 comenzó, entre otras cosas, con su muerte. Me hubiera gustado verla en vivo, en el zótano de algún barcito de Almagro, Villa Crespo, La Paternal. En fin, por suerte siempre habrá algún tema de ella dando vuelta.
jueves, 7 de enero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
Terror en Punta...
Se comenta que en Punta han alertado a todos los posibles bañistas que no se alejen demasiado de la costa, debido a la presencia de un mamífero prehistórico, al que al pricipio se lo había identificado como una ballena, pero luego se descartó esa idea cuando la vieron comerse, de un solo mordisco, a un pibe de tres años, porque quería la pelotita azul con la que el niño se entretenía mientras los padres se toqueteaban en la arena, bajo una toalla*.
Esta es la foto que se tomó después del crimen; para muchos, más impresionante que la del monstruo del lago Ness, o incluso que la de Nahuelito.
*Sí, el chiste era fácil, y por eso no podíamos dejar de hacerlo.
Esta es la foto que se tomó después del crimen; para muchos, más impresionante que la del monstruo del lago Ness, o incluso que la de Nahuelito.
*Sí, el chiste era fácil, y por eso no podíamos dejar de hacerlo.
lunes, 28 de diciembre de 2009
La alegría sigue siendo brasilera
A la pregunta de cómo le estaba yendo en su viaje por Brasil, nuestro amigo contestó, entre otras cosas, lo siguiente:
*Lo de paradójico remite a que, cuando anda por Argentina, normamente intercambia palabras, caricias y fluidos con mujeres brasileñas.
Con las mininas vengo afiladooo, pero paradojicamente* toy con las argentinas, primero enganche a una en el avion y despues pegue una perraaa en la playa q es preciosa, ayer me la cogi en el depto, imaginate lo buena q esta, que los chicos me dejaron el depto sin problemas, y cdo la ven en la playa me felicitan, tiene un culo Reef q es una cosa de lokossssss, quiero garcharla las 24 horas
martes, 15 de diciembre de 2009
SMS entre Baires y São Paulo
M.A. ha cambiado de trabajo. Dejó el mundo de las corporaciones electrónicas para pasar al de los medicamentos. M.A. la tiene clara como pocos. Un viaje de laburo lo llevó a estar una semana en la ciudad de São Paulo. Desde allí se comunicó con su viejo compañero de trabajo, Gonza Braun White, tan grosso como M.A. Entre otras cosas, se intercambiaron los siguientes mensajes de texto:
M.A.: Pelado en calzones slip tomando cerveza en puerta de bar de Sao Paulo.
Gonza: Neneeee. Es Ulises Lima? Belano? Epifanio?
M.A.: No, mas bien creo que es uno mas dentro de la inmensa poblacion de pelotudos de este mundo.
Gonza: O quizá alguien que ya ha bajado los brazos y tiene mucho calor.
M.A.: Pelado en calzones slip tomando cerveza en puerta de bar de Sao Paulo.
Gonza: Neneeee. Es Ulises Lima? Belano? Epifanio?
M.A.: No, mas bien creo que es uno mas dentro de la inmensa poblacion de pelotudos de este mundo.
Gonza: O quizá alguien que ya ha bajado los brazos y tiene mucho calor.
lunes, 14 de diciembre de 2009
La era del imaginario bochístico
River le afanó un trapo de 50 metros a Racing con un infiltrado en su barra hace unos 7 años en un partido. Este barra simplemente se habría metido entre la barra de Racing, le pidió la bolsa al de Racing, y se la llevó caminando a la tribuna de River.
- Pele debuto con un pibe.
- El doping de Riquelme contra Libertad, tapado por los $$$$ de Macri, Grondona y cía. (se avivaron porque ese partido corrio.)
- Pasarella se cogía a Carola del Bianco.
- Principi y el Bambino se enfiestaron a Pata Villanueva.
- Comisso le cogía la esposa al tolo Gallego.
- Perico Pérez anda calzado por la calle.
-De River también se dice que cerraron un puterio para todo el plantel cuando fueron a jugar a mar del plata contra Huracán de Tres Arroyos.
- Marcelo Araujo se llama Lázaro Silverman, judío al mango.
- Maxi López es de Boca.
- Cagna es de River.
- Marcelo Palacios era de River.
- Marianito Closs es de Boca.
- Pagani es de Boca.
- Niembro es de Chicago pero por mercenario macrista ahora hincha por Boca.
- El Bocha era del ciclón.
- Maidana tiene Sida
-Ischia es cornudo, e igual volvió con la señora. Alto pelotudo.
-El Kun Agüero se volteó a Eliana Guercio.
-A Garcé lo rajaron la primera vez de River, no sólo por su adicción a la marihuana, sino también porque con Costanzo y Cavenaghi vivían enfiestando modelos.
-Al "caño" Ibagaza le dicen "caño" x su relación con las drogas.
- Tengo un amigo que tiene una hermana que es flor de gata y suele frecuentar siempre River y va a todos lados. Para los que la conocen capaz se llama L####. Bueno la cosa es que es la típica minita que está todo el día en el club y se movía a un par de jugadores.
Al que más se cogía era al gordito Cavenaghi que de hecho hasta fue a la casa de la mina a comer con la flia y eso.
Cuando River salió campeón por última vez en el 2004 (creo, ya ni me acuerdo), todo el plantel se fue festejar a un bar en las cañitas que por supuesto lo cerraron para ellos y todos los gatos que estaban (S.Luna obvio, Pamela David, etc.). La cosa es que esta minita fue y no la dejaban entrar entonces lo llamo al celular a Cavenaghi (que estaba adentro obvio) y la dejaron pasar.
Y parece que adentro era un descontrol. Lo que me dijo es que estaba el chacho coudet desnudo arriba de una mesa con una botella de eskabio en la mano y que estaba el coco Ameli fumándose altos churros. (Para los que conocen estaba fumando blunt, así que imagínense el tamaño).
-La hija del virrey no tuvo el problema del corazón por forma natural si no del vicio q tenia de merca parece q se paso de rosca la nena y la q la metió en eso fue Closs por eso el virrey largo todo.
- Luciana Salazar le sacó tarjeta roja a Lux después de una encamada por eyaculador precoz.
-River de Veira: El Bambino se cogió al pendejo, pero era una cama que le hicieron Santilli y Candelmo padre porque el Bambi se cogía a la esposa y a la hija de Santilli
-En una de las concentraciones de River con el Bambino, el plantel se cogió a un fotógrafo gay y Santilli tuvo que poner plata de su bolsillo para que el tipo no hablara.
-Costanzo y Garcé se comieron a la mujer de Palermo, Jacqueline Dutra, una brasileña que ahora labura en el teatro. Entre otras...
-Que Fantino se la lastra no es ninguna novedad, tuvo hace poco una que era la hermana de una actriz que hacía de novia, pero en realidad Alejandro es gay.
-Maradona también se cogía a Roberto Edgar, el cantante del grupo Volcán, que ahora es remisero de Charly García.
-En el edificio donde vivía Pradón, River le alquilaba un departamento al gran pipino Cuevas. Parece ser que un día Pipino, junto a otros dos amigos del plantel (Constanzo, Cavenaghi y aparentemente Salas). Se ve que los muchachos tenían ganas de enfiestarse con la Pradón, le tocaron el timbre (Pipino vivía en el 2º piso y Pradón en el 7º) y la invitaron gentilmente a participar de una fiestonga.
La vedette accedió gentilmente y empezó la conga!!!!!
El tema es que al rato llegó el novio de Pradón (el cordobés) y no la encontró en el departamento de ella, y se ve que de dio cuenta que estaba en el 2º piso "concentrados" junto a los integrantes del plantel riverplatense.
Comenzó a tocar la puerta para que abran y los muchachos no sabían qué
hacer con la vedette, entonces no tuvieron mejor idea que cruzarla al balcón del departamento de al lado de Pipino, en el intento la Pradón cayó al vacío y "no le pasó nada", claro, se imaginan si hubiera caído del 7º piso no hubiese quedado ni los pechos de la vedette.
Visto el quilombo, los riverplatenses, desbordados, llamaron a Aguilar (Presidente de River) para ver qué mierda hacían, obviamente el resultado de todo esto fue que trataron de mantener todo en silencio, para lo cual River tuvo que poner guita a Pradón, al novio (el cordobés), a la cana y a varios más.
-Según me contaron lo de Schiavi seria así: el flaco estaba de vacaciones en un 5 estrellas de Cancún y una tarde en la piscina del hotel se puso a chamuyar a una mina que estaba tomando sol. La mina le dio cabida y estuvieron charlando un rato pero no paso nada. Después un día en la concentración de boca, se ponen a ver una película varios integrantes del plantel, entre ellos el flaco, y aparece Sandra Bullock, y el flaco dice 'a esta mina le estuve haciendo el filo en las vacaciones'...por supuesto todos se empezaron a cagar de risa y no le creían y el flaco decía 'yo le hice el filo pero no sabia que era famosa'. O sea que el mogolico se estuvo chamuyando a Sandra Bullock y no sabia ni quien era! Después el plantel le creyó cuando aporto pruebas (tenía el teléfono y una foto con ella). Eso me comento un pibe que estuvo en inferiores de boca y me parece mas creíble que la versión de que se la cogió y que la mina se enamoro de el.
-Manrique Forlan y Vuoso se enfiestaron una noche a Julieta Prandi en el año 2001 por la suma d $2100
-Navarro Montoya no renovó su contrato en gimnasia esgrima de la plata porque fue descubierto, en forma 'pasiva' con licht. Fuente directivo A.F.A.
-Dicen que la noche que Pastoriza (jugador y entrenador que hizo carrera en el Rojo de Avellaneda) murió, en su Depto. de P. Madero estaba Panam. Y además encontraron que el Pato se había mandado alta fiesta con:
- merca
- viagra
- alcohol
El Club amenazó a Panam con correr la voz de lo que había pasado, a menos que ella le hiciera ciertos "favores" al Club. Así fue como el gato de Sofovich empezó a trabajar gratis en las obras de teatro y comedores infantiles que patrocinaba el Rojo...
Vía Hermano Dios Mayor, que, a su vez, nos dice que la Fuente es: http://lopiordelared.blogspot.com/2009/12/puterios-del-futbol-ii.html
- Pele debuto con un pibe.
- El doping de Riquelme contra Libertad, tapado por los $$$$ de Macri, Grondona y cía. (se avivaron porque ese partido corrio.)
- Pasarella se cogía a Carola del Bianco.
- Principi y el Bambino se enfiestaron a Pata Villanueva.
- Comisso le cogía la esposa al tolo Gallego.
- Perico Pérez anda calzado por la calle.
-De River también se dice que cerraron un puterio para todo el plantel cuando fueron a jugar a mar del plata contra Huracán de Tres Arroyos.
- Marcelo Araujo se llama Lázaro Silverman, judío al mango.
- Maxi López es de Boca.
- Cagna es de River.
- Marcelo Palacios era de River.
- Marianito Closs es de Boca.
- Pagani es de Boca.
- Niembro es de Chicago pero por mercenario macrista ahora hincha por Boca.
- El Bocha era del ciclón.
- Maidana tiene Sida
-Ischia es cornudo, e igual volvió con la señora. Alto pelotudo.
-El Kun Agüero se volteó a Eliana Guercio.
-A Garcé lo rajaron la primera vez de River, no sólo por su adicción a la marihuana, sino también porque con Costanzo y Cavenaghi vivían enfiestando modelos.
-Al "caño" Ibagaza le dicen "caño" x su relación con las drogas.
- Tengo un amigo que tiene una hermana que es flor de gata y suele frecuentar siempre River y va a todos lados. Para los que la conocen capaz se llama L####. Bueno la cosa es que es la típica minita que está todo el día en el club y se movía a un par de jugadores.
Al que más se cogía era al gordito Cavenaghi que de hecho hasta fue a la casa de la mina a comer con la flia y eso.
Cuando River salió campeón por última vez en el 2004 (creo, ya ni me acuerdo), todo el plantel se fue festejar a un bar en las cañitas que por supuesto lo cerraron para ellos y todos los gatos que estaban (S.Luna obvio, Pamela David, etc.). La cosa es que esta minita fue y no la dejaban entrar entonces lo llamo al celular a Cavenaghi (que estaba adentro obvio) y la dejaron pasar.
Y parece que adentro era un descontrol. Lo que me dijo es que estaba el chacho coudet desnudo arriba de una mesa con una botella de eskabio en la mano y que estaba el coco Ameli fumándose altos churros. (Para los que conocen estaba fumando blunt, así que imagínense el tamaño).
-La hija del virrey no tuvo el problema del corazón por forma natural si no del vicio q tenia de merca parece q se paso de rosca la nena y la q la metió en eso fue Closs por eso el virrey largo todo.
- Luciana Salazar le sacó tarjeta roja a Lux después de una encamada por eyaculador precoz.
-River de Veira: El Bambino se cogió al pendejo, pero era una cama que le hicieron Santilli y Candelmo padre porque el Bambi se cogía a la esposa y a la hija de Santilli
-En una de las concentraciones de River con el Bambino, el plantel se cogió a un fotógrafo gay y Santilli tuvo que poner plata de su bolsillo para que el tipo no hablara.
-Costanzo y Garcé se comieron a la mujer de Palermo, Jacqueline Dutra, una brasileña que ahora labura en el teatro. Entre otras...
-Que Fantino se la lastra no es ninguna novedad, tuvo hace poco una que era la hermana de una actriz que hacía de novia, pero en realidad Alejandro es gay.
-Maradona también se cogía a Roberto Edgar, el cantante del grupo Volcán, que ahora es remisero de Charly García.
-En el edificio donde vivía Pradón, River le alquilaba un departamento al gran pipino Cuevas. Parece ser que un día Pipino, junto a otros dos amigos del plantel (Constanzo, Cavenaghi y aparentemente Salas). Se ve que los muchachos tenían ganas de enfiestarse con la Pradón, le tocaron el timbre (Pipino vivía en el 2º piso y Pradón en el 7º) y la invitaron gentilmente a participar de una fiestonga.
La vedette accedió gentilmente y empezó la conga!!!!!
El tema es que al rato llegó el novio de Pradón (el cordobés) y no la encontró en el departamento de ella, y se ve que de dio cuenta que estaba en el 2º piso "concentrados" junto a los integrantes del plantel riverplatense.
Comenzó a tocar la puerta para que abran y los muchachos no sabían qué
hacer con la vedette, entonces no tuvieron mejor idea que cruzarla al balcón del departamento de al lado de Pipino, en el intento la Pradón cayó al vacío y "no le pasó nada", claro, se imaginan si hubiera caído del 7º piso no hubiese quedado ni los pechos de la vedette.
Visto el quilombo, los riverplatenses, desbordados, llamaron a Aguilar (Presidente de River) para ver qué mierda hacían, obviamente el resultado de todo esto fue que trataron de mantener todo en silencio, para lo cual River tuvo que poner guita a Pradón, al novio (el cordobés), a la cana y a varios más.
-Según me contaron lo de Schiavi seria así: el flaco estaba de vacaciones en un 5 estrellas de Cancún y una tarde en la piscina del hotel se puso a chamuyar a una mina que estaba tomando sol. La mina le dio cabida y estuvieron charlando un rato pero no paso nada. Después un día en la concentración de boca, se ponen a ver una película varios integrantes del plantel, entre ellos el flaco, y aparece Sandra Bullock, y el flaco dice 'a esta mina le estuve haciendo el filo en las vacaciones'...por supuesto todos se empezaron a cagar de risa y no le creían y el flaco decía 'yo le hice el filo pero no sabia que era famosa'. O sea que el mogolico se estuvo chamuyando a Sandra Bullock y no sabia ni quien era! Después el plantel le creyó cuando aporto pruebas (tenía el teléfono y una foto con ella). Eso me comento un pibe que estuvo en inferiores de boca y me parece mas creíble que la versión de que se la cogió y que la mina se enamoro de el.
-Manrique Forlan y Vuoso se enfiestaron una noche a Julieta Prandi en el año 2001 por la suma d $2100
-Navarro Montoya no renovó su contrato en gimnasia esgrima de la plata porque fue descubierto, en forma 'pasiva' con licht. Fuente directivo A.F.A.
-Dicen que la noche que Pastoriza (jugador y entrenador que hizo carrera en el Rojo de Avellaneda) murió, en su Depto. de P. Madero estaba Panam. Y además encontraron que el Pato se había mandado alta fiesta con:
- merca
- viagra
- alcohol
El Club amenazó a Panam con correr la voz de lo que había pasado, a menos que ella le hiciera ciertos "favores" al Club. Así fue como el gato de Sofovich empezó a trabajar gratis en las obras de teatro y comedores infantiles que patrocinaba el Rojo...
Vía Hermano Dios Mayor, que, a su vez, nos dice que la Fuente es: http://lopiordelared.blogspot.com/2009/12/puterios-del-futbol-ii.html
lunes, 30 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
La viuda y el Gran DT (?)
Clarín, una vez más, muestra su costado humanista como nadie puede ni podrá hacerlo:
El ganador de la fecha del Gran DT es el bancario asesinado en Ciudadela
viernes, 16 de octubre de 2009
La emoción de la libertad
Ya nadie niega la capacidad que tiene el dié para generar quilombo. En otras palabras, si el dié dice algo mucho más potente que un haiku, enseguida de todo eso el mundo se hace eco para reproducirlo, una y otra vez, interminablemente, incansablemente, en cada uno de sus medios locales. Anulan cualquier otra manifestación, cualquier otro problema, toda una realidad mucho más apremiante, para sacar en la portada lo que dice el dié, lo que hace Madonna, el modo en el que se muere Krusty el payaso o la manera en la que Petete salta de un balcón. En esa lógica se mueven los medios, y con ellos, el resto de la sociedad. Así y todo, ya pocos desconocen el epígrafe con el que Salinger comienza los Nueve cuentos. El dié, sin duda, es la respuesta a ese koan zen. Las declaraciones del dié obnubilan, generan espamos en el pecho, cachetes colorados, verdades risibles, dolorosas, ganas de pasar una noche con él aspirando. De un modo u otro, lo que perturba, entonces, no es tanto el dicho en sí, sino la posibilidad de que una persona, en cualquier momento, porque se le da la gana, y sin ningún tipo de temor, dice lo primero que piensa. Sí, lo que piensa. Porque el dié, hay que reconocerlo, no dice lo que se le ocurre, sino lo que piensa, y después continúa como si nada, porque a nadie, después, le debe una explicación. Ni siquiera a Dalma y Yanina. En términos filosóficos, el dié encara la libertad absoluta. Entonces, ahí está el quid de la cuestión, en la envidia hacia la libertad absoluta de la discursividad, que se incrementa de una manera notable al ser un negrito salido de una villa que, en teoría, sólo está destinado a soñar hasta que la droga ya no se lo permita, chorear y mantener el sistema carcelario. Y esa envidia que se transforma en impotencia que, a su vez, deviene en mala leche, sin embargo, es la que también posibilita que esa libertad que comienza a un nivel discursivo, enseguida se covierta en una praxis vital. Desde cagar a tiros a los periodistas, hasta insultarlos en la cara para revelarles lo que saben que son: cavernícolas mercenarios. Y en ese simple giro, lo que a continuación se ve y se escucha no es más que la hipocresía andante, el discursito de la moral y las buenas costumbre
s. Ya nadie habla, entonces, de lo deportivo (Argentina juega para el orto, quién se atreve a negarlo), sino que, a partir de los dos apuntes fotocopiados leídos en TEA, en la UBA o en cualquier universidad donde el título se compra en más o menos cómodas cuotas, lo que se escucha es una indignación que provoca risa. Ya lo dijimos, el dié es mucho más que simplemente fútbol (y el hecho de que sea tapa en cientos de diarios del mundo lo demuestra), pero lo que no puede aceptarse es que las corporaciones multimediáticas hagan de eso una performación de la moral y la ética. Lo único que esperamos es que todos los chicos mañana le digan a sus maestras, a sus padres, a cualquier vecino y, en especial, a la policía y los periodistas: ¡qué la chupen, y la sigan chupando y que después vayan a vistar al toti pasman! Porque lo que se viene es eso, o sea, esto: una selección que cagando aceite, jugando mal, haciendo goles hasta con la pantorrila, saldrá campeona del mundo. Eso sí, quédense tranquilos que igual después los vamos a invitar a los festejos, eh, así ven lo que es una fiesta y una causa popular.
domingo, 11 de octubre de 2009
La barrenadora

Para que entiendan y se dejen de joder, se los decimos de una:
La selección del diego es puro corazón, y al que no le guste, que se saque el pasaporte comunitario y se vaya bien a cagar y a aburrirse con la boludez esa llamada fútbol. Ya volveremos a hablar un poco más de esto, del objetivismo pelotudo que esa gente aburrida llamada comentarista de fútbol pretende (cfr con el pelotudo de fabri diciendo que palermo estaba off side), y que está 100 % relacionado con esa pulcritud que desean los que pretenden vivir en la utopía de Moro. En fin, todo eso, en algún momento verá la luz. Mientras tanto, no dejamos de gritar este gol, papá.
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