
¿Sabemos todos dónde terminan los poetas? Hay veces que cuesta encontrar la genialidad, porque se nos esconde, se nos escapa como agua entre nuestros dedos. Syd Barret terminó solo, gordo, loco y todo lo demás también, escondido hasta el día de su muerte. Pero aún siguio brillando. Otra persona muy notoria, dotada de una belleza increíble y un talento aún mayor, desapareció para no volverse a mostrar, ella era Greta Garbo, quien, a traves de sus frases, los filmes y también, libros de autores que quisieron inmortalizarla, siguió brillando. J.D. Salinger se reclutó en New Hampshire y cuan cuadro preservado en un museo, no se deja fotografiar para evitar que pierda su color originario, y por ende, de una manera más auténtica, siguió brillando. Pero los poetas, los marginados poetas, ¿cómo se camuflan para no dejar de brillar?
Quisiera compartir esta foto de este sublime poeta de Panamá, que para huir de los insultos, las persecuciones y el ataque de las vanguardias de otros países, decidió camuflarse, convertirse en gerente de una importante empresa relacionadas con la impresión en un papel (no podría ser de otra manera, después de todo es un poeta) y vivir en Miami, el escondite perfecto para un alma que no aspira a ser frívola. Nadie podría encontrarlo allí, ningún pseudointelectual infame recorrería los malls ni tampoco se asolearía bajo una palmera en un día nublado. Y mucho menos sospecharían que este gran poeta asolea su panza con el rolex puesto, con la única compañía de una prostituta asiática, porque el amor, el único amor del el poeta es para las letras, que lo obligan con sus separaciones y curvas a ser un coleccionista de mujeres.
No voy a revelar del todo la identidad de este poeta. Ni siquiera diré su nombre todavía. Lo único que voy a adelantar es que su apodo es Tony y su apellido empieza con la letra M. Aún, les pido a todos mis compañeros jirafianos que con el mismo amor con el que hoy escribo este post, me acompañen a analizar, leer y en especial sentir la literatura de este hombre, una joya que, para su pesar, se encuentra escondida en un lugar en donde las joyas son incrustaciones en la ropa Versace.
Volverán las novedades de este poeta... Lo investigaremos, lo querremos, lo haremos nuestro, lo encontraremos. Sólo es cuestión de esperar...